Cinco mandos de los Mossos investigados por colaborar con narcotraficantes

lavanguardia.es

RAC1 ha destapado el sumario de una de las tramas de corrupción policial más graves conocidas en Catalunya, que ha sido descubierta por Asuntos Internos de los Mossos d’Esquadra | También salpica a la Guardia Civil, la Policía Nacional, funcionarios de prisiones y la Guàrdia Urbana de Barcelona | Un grupo que entraba cocaína procedente de Colombia conseguía favores y connivencia policiales a cambio de regalos

Cinco Mossos d’Esquadra, entre mandos y agentes del Baix Llobregat, Vallès Occidental y Garraf, habrían colaborado presuntamente con un grupo de traficantes que hacía entrar cocaína colombiana, coches y joyas desde el puerto de Barcelona, según se desprende del sumario del caso al que ha tenido acceso la emisora RAC1. Los policías habrían permitido a miembros de la banda, liderada por dos confidentes, acceder a archivos confidenciales, habrían mediado para un presunto soborno a un fiscal, habrían impedido que avanzaran investigaciones e incluso sacado una multa de tráfico. A cambio habrían recibido regalos de variado valor, que incluirían descuentos en la joyería Rabat de Barcelona, dinero en efectivo, cajas de puros y alcohol, una moto, un coche deportivo, una Playstation y los honorarios del abogado que defiende a uno de los imputados.

Por lo que respecta a las ramificaciones en otros cuerpos policiales, el sumario revela que se han abierto tres investigaciones internas paralelas a la causa judicial, por los departamentos de Asuntos Internos de los Mossos d’Esquadra, de la Guardia Civil y de la Policía Nacional española. Las pesquisas más exhaustivas han sido las de la policía autonómica, que dirige el secretario de Interior Joan Delort, que han permitido recabar información vital para las imputaciones. La Guàrdia Urbana de Barcelona aparece también en el sumario, con dos agentes citados, pero no ha tenido lugar ninguna investigación interna al respecto. Las poblaciones en las que se han detectado agentes presuntamente corruptos o donde han operado miembros del grupo narcotraficante son Barcelona, Sant Cugat, Sant Feliu de Llobregat, Sant Andreu de la Barca, Gavà, Viladecans, Castelldefels y Vilanova i la Geltrú.

La causa imputa a tres cabos del Grupo ECO de la Guardia Civil [acrónimo referido a los equipos de Investigación Contra el Crimen Organizado en España] por haber cobrado por falsear un atestado de decomiso de drogas, que estaría lleno de incoherencias, y por intentar implicar a un fiscal que les investigaba y al que calificaban de muy amigo. La sospecha motivó que los mandos de la Guardia Civil ordenaran registrar el cuartel de este cuerpo en Sant Andreu de la Barca. La documentación también apunta a un alto cargo [A. C.] de la prisión de Can Brians, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), imputado pero no detenido, que habría aceptado 40.000 euros para revisar los expedientes de dos encarcelados italianos, concederles el tercer grado y permitirles salir de prisión. También se cita a un agente de la Policía Nacional española, que habría ofrecido escolta y protección al jefe de los traficantes.

El sumario –del que tiene copia RAC1 y todavía sigue leyendo­– tiene 13.000 folios e incluye trascripciones telefónicas, detalles de grabaciones en vídeo entre algunos de los Mossos y traficantes, informes de Asuntos Internos y diligencias judiciales. Lo dirige Joaquim Aguirre, como titular del juzgado de instrucción número 1 de Barcelona. A lo largo de la investigación, que ha durado medio año, han sido grabadas más de mil llamadas telefónicas de unos 120 números de teléfono distintos, fijos y móviles, una cifra bastante elevada a causa de las precauciones que tomaban los investigados, algunos de los cuales que cambiaban de número cada veinte días.

El caso salió a la luz, aunque con muy pocos detalles, el pasado octubre, a raíz de la detención de un subinspector de Vilanova i la Geltrú [Josep Ranea]; un caporal [M. L. E.] y un agente [J. A. M. R] de Sant Cugat del Vallès, que son los que presuntamente permitieron a un miembro de la banda acceder a datos confidenciales de la policía autonómica desde su ordenador de la Unidad de Investigación en la comisaría de Sant Cugat. El sumario cita una ocasión en la que Renea exigió a los traficantes, con insistencia, una consola PlayStation a cambio de haber aprobado la entrevista de entrada a la Escuela de Mossos d’Esquadra de un protegido [A. S.] del líder traficante.

En estos momentos el subinspector está en la prisión y los demás en libertad provisional. Los dos otros agentes investigados por el juez, según se ha sabido hoy con este sumario, son dos sargentos [A. J. S. y O. D. R.]. La investigación continúa abierta, pero la semana pasada se levantó el secreto de sumario sobre las actuaciones llevadas a cabo hasta ahora. El subinspector de Vilanova i la Geltrú al parecer era el principal contacto del grupo delictivo y fue hallado gracias al mismo confidente que delató las tramas corruptas de los prostíbulos Saratoga y Riviera de Castelldefels, el robo de 400 kilos de cocaína del puerto de Barcelona y la red de licencias comerciales compradas en el distrito barcelonés de Ciutat Vella. Este confidente, Manuel Gutiérrez Carbajo, habría colaborado durante años con los distintos cuerpos policiales filtrándoles información, relación por la cual consiguió numerosos contactos de agentes y mandos, algunos de los cuales accedieron a sus ofrecimientos y peticiones de favores.

El sumario también destapa las llamadas entre miembros de la banda y dos periodistas de sucesos muy reconocidos, contra los que no hay pruebas que hayan cometido ningún delito pero sí que se demuestra que mantenían una relación amistosa y de intercambio de favores con al menos un cabecilla narco [Manuel Gutiérrez Carbajo].

Los miembros de la banda identificados por el sumario son diez. Al parecer en la cúspide estaría Gutiérrez, un empresario muy bien relacionado, que daría órdenes a un segundo líder, de perfil más ejecutivo, Marco Antonio Crespo Bejarano, que también habría sido confidente policial. La esposa de éste [M. C. R. M.] presuntamente participaba en la venta de estupefacientes a algunos consumidores. Un individuo conocido bajo el nombre de Dani se habría encargado del corte de la cocaína y otro miembro, apodado El Calvo, se habría encargado de distribuirla a los vendedores inferiores, denominados ‘palangreros’, junto con El Tonto. Otro investigado, El Ciervo, habría tenido funciones polivalentes como recadero, guardaespaldas y chofer de Crespo. Finalmente estaría Juan Miguel Bono Hernández, hombre de confianza de Gutiérrez y que habría viajado a Colombia al menos una vez para preparar un envío, fue detenido por la Guardia Civil en mayo de 2009. A raíz de esta detención, la investigación solicitó diversas intervenciones telefónicas que revelaron la implicación de agentes policiales de los cuatro cuerpos.

Según la agencia informativa EFE, Gutiérrez involucró a otras personas por despecho, por su detención tras incautarle una pistola. Habría quedado en libertad bajo una fianza de 50.000 euros. Según la agencia, el juez habría imputado a una quincena de agentes de la Benemérita.

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