Tres centros de inserción, en el aire

08.05.11 – L. LÓPEZ | SAN SEBASTIÁN. diariovasco.com

Los centros de inserción social (CIS) representan uno de los mayores logros del sistema penitenciario para facilitar el regreso de los reclusos a la libertad. Se trata de equipamientos donde internos de tercer grado, a punto de cumplir su condena, van a dormir. Hasta el año 2004, lo más parecido que existía eran las secciones abiertas de las prisiones: unos cuantos dormitorios y una sala de estar. Pero desde hace siete años se comenzaron a construir los CIS, infraestructuras con espacios para formación y emplazadas en el casco urbano de las ciudades con el fin de facilitar la reinserción social de los que están a punto de dejar de ser presos. Su ubicación no es caprichosa, ya que si se pretende que un recluso busque trabajo, haga gestiones y vuelva a formar parte de la sociedad, debe estar en un lugar bien comunicado.

Todas las comunidades autónomas españolas tienen, al menos, un CIS. Menos Euskadi, explican fuentes de Instituciones Penitenciarias. Eso sí, hay tres proyectados, uno para cada territorio vasco, y hasta hay presupuestos reservados: 8,2 millones de euros para el de Bizkaia y 6,2 para el de Álava. El problema es que estos equipamientos suelen generar rechazo. Ocurrió en multitud de capitales españolas y también aquí.

El año pasado trascendió que el Ejecutivo central preveía abrir un CIS en el vitoriano barrio de Lakua con capacidad para acoger hasta a 200 presos en tercer grado. La reacción vecinal fue tan fulminante que el gobierno municipal rechazó el proyecto.

Durante un año estuvo viva la polémica y hace mes y medio, con las elecciones en el horizonte cercano, la Sociedad estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (SIEP) llamó a la calma y señaló su voluntad de encontrar un emplazamiento adecuado, «poco conflictivo y aceptable socialmente».

Será difícil. Bizkaia y Gipuzkoa están en la misma situación y no parece probable que este asunto avance sin polémica. Por eso, desde el Ministerio de Interior son cautos en sus actuaciones. También porque, la experiencia se lo dice, cuando se interesan por un terreno y el propietario averigua su destino, el precio se dispara.

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