Los afectados, que se han cifrado en unos 135, padecen un cuadro de amigdalitis, con pus en la garganta, más de 39 grados de fiebre y dolores de cabeza en algunos casos
ÀNGEL JUANPERE | 11/07/2011 19:29 diaridetarragona.com
Una infección, provocada posiblemente por una bacteria, ha obligado al confinamiento de los aproximadamente 400 internos de la prisión de Tarragona, que desde el pasado viernes por la tarde no pueden salir de ella, una situación que se prolongará como mínimo hasta mañana. Un total de 135 presos han sufrido unos síntomas compatibles con la amigdalitis. Además de pus en la garganta, presentan fiebre de más de 39 grados y, en algunos casos, incluso dolores de cabeza. Por el momento se desconoce el origen del brote, que ha sido calificado como «leve». Ninguno de los afectados ha tenido que ser hospitalizado.
El brote se detectó a media tarde del pasado viernes, cuando los funcionarios abrieron las celdas para que los internos salieran al patio. Los afectados aseguraron encontrarse mal y fueron acompañados a la enfermería, donde a aquellas horas todavía se encontraba uno de los médicos. Pero a medida que avanzaba la tarde, el número de afectados crecía, por lo que otro médico acudió a la prisión para atender a los pacientes. El mismo día se enviaron muestras al Hospital de Santa Tecla para ser analizadas. Asimismo, se restringió el acceso de determinados trabajadores al interior de la cárcel.
Al día siguiente, el número de afectados llegaba casi al centenar. Muestras del brote fueron enviadas al Hospital Joan XXIII, a cuyo centro también se pidieron dosis de penicilina. A los afectados se les administraron otros antibióticos.
Sin vis a vis
Durante el sábado y el domingo se suspendieron los contactos vis a vis de los internos. Inicialmente hubo incredulidad por parte de algunos los familiares que aguardaban en el exterior del centro, pero no se produjo ningún conflicto ni altercado.
A pesar de que habitualmente el cultivo tarda entre tres o cuatro días, el domingo el Hospital Joan XXIII avanzaba el resultado. Se trata de un estreptococo del grupo A, con un proceso rápido y agresivo. Los síntomas suelen salir entre las 30 y 56 horas después de infectarse la persona.
Durante la jornada de ayer y la de hoy, los presos siguen confinados en la prisión. Pueden hacer vida normal en el interior, pero sin salir al exterior. Los que tienen el tercer grado –para acudir a trabajar durante el día–, tampoco lo pudieron hacer, al igual que aquellos que tenían que acudir ante el juez. Mañana por la mañana, la dirección del centro se reunirá y valorará si pone fin a la medida.
Durante el encuentro de ayer entre dirección y sindicatos se puso de manifiesto la falta de un protocolo para estos casos. El sábado hubo muchos problemas para contactar con personal del Departament de Sanitat. También hubo quejas sindicales por falta de información.
La Unitat de Vigilància Epidemiològica de la Agència de Protecció de la Salut ha abierto una investigación para determinar el origen. El contagio se puede transmitir por el aire. Pero no se descarta que el foco pueda encontrarse en la cocina. Ayer se tomaron muestras de los alimentos consumidos la semana pasada y al personal de cocina.
Los expertos creen que el brote está en receso, aunque ello no significa que no se puedan presentar más casos.






