Vigilantes de prisiones piden para León un grado universitario en Seguridad Integral

maría j. muñiz | león 27/10/2011

Los vigilantes de prisiones han elevado a la Secretaría de Estado de Política Penitenciaria la propuesta de que León acoja un grado universitario en Seguridad Integral, que permitiría formar al colectivo, entre otros que desarrollan su actividad en el ámbito de los servicios de seguridad. La Universidad de León, o en su caso la Universidad a Distancia, acogerían esta formación, «que no supone una inversión importante, ya que podrían aprovecharse las instalaciones y buena parte del profesorado que ya imparte sus clares en el Campus; pero que permitiría no sólo una mejor formación profesional del colectivo y abriría el horizonte laboral para un colectivo que no siempre está bien valorado por la sociedad».

Así lo explica Gari Ferrero, portavoz de este «proyecto colaborativo» en el que participan también profesionales de la universidad, la empresa y los sindicatos. Un grupo que en el marco del Enise organiza un taller bajo el título Tecnología e Innovación en las prisiones del siglo XXI. Entre los invitados a esta jornada participa José Marivela, encargado de Relaciones Internacionales de la Escuela Nacional de la Administración Penitenciaria Francesa.

«Se trata de establecer un modelo similar al francés, con formación en disciplinas que van desde el derecho a la psicología o la educación física».

En la actualidad el colectivo de profesionales que se dedica a la vigilancia y tareas de seguridad no tiene ningún centro formativo reglado, y sólo hay una incipiente experiencia similar en Cataluña.

«En las prisiones se ejercen muchas profesiones, desde las sanitarias a las docentes, criminólogos,… Pero el personal de vigilancia no cuenta con ningún tipo de estudios de referencia, es chocante que estemos en medio de esta nada formativa».

El grupo de profesionales considera también una ventaja para la ubicación de este grado universitario en León la ubicación del centro de Indra que desarrolla los simuladores, no sólo de tiro sino de situaciones de emergencia y peligro para entrenar a miembros de ejércitos. «Nosotros no podemos utilizar armas, pero sí debemos entrenarnos ante situaciones de emergencia, alteraciones del orden, incendios,…».

Demanda. Ferrero considera que además los cursos de formación tendrían una demanda importante. «No en vano un tercio de todos los funcionarios de prisiones del país son leoneses, y un elevado número de policías y guardias civiles; aquí está la Unidad Militar de Emergencia, los centros de operaciones rurales de las fuerzas de seguridad,… Somos una provincia con potencial en la formación de personal de seguridad».

Una formación que además abriría horizontes para los vigilantes penitenciarios: «Ahora la capacidad de cambiar de trabajo es muy remota. Pero con una formación adecuada estos profesionales, que tienen un elevado desgaste, podrían acceder a otras actividades, como jefes de seguridad de empresas y servicios, administraciones públicas, etc. «

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