Funcionarios critican falta de medios para vigilar las salidas de los presos

Al interno fugado de Albocàsser le quedaba un año de condena y podrían caerle de 6 a 12 meses por la huida. Los sindicatos denuncian que van sin armas y cada vez hay más actividades fuera de prisión, entre 2 y 3 al mes

MARI CARMEN TOMÁS 10/11/2011 elperiodicomediterraneo.com

Los funcionarios de prisiones aseguran que no tienen medios para controlar a los presos en las salidas. Así lo indican fuentes del sindicato Acaip tras la fuga de un interno que aprovechó una visita a un taller textil de Albocàsser para huir por la ventana de un lavabo y que está siendo buscado.

El grupo estaba formado por ocho internos y un funcionario de prisiones –un educador– al que acompañaban 2 trabajadoras sociales y un cura, según las mismas fuentes, que comentan que “cada año las salidas han ido en aumento, porque el Gobierno aboga por este tipo de tratamiento en detrimento de la seguridad”. Normalmente acompañan al grupo de 15 a 20 presos uno o dos funcionarios de prisiones, pero estos “no tienen obligación de salir corriendo si un interno se escapa, porque no tienen medios materiales para retenerlo”, exponen. Así, agregan, no salen ni con armas, ni con esposas ni con walkie talkie, sino de paisano.

En la prisión de Albocàsser se produce una media de dos o tres salidas mensuales, según las mismas fuentes, que califican de “raro” que haya una fuga porque “normalmente los equipos de tratamiento seleccionan muy bien a los que salen”. Así, suelen ser aquellos que han tenido buen comportamiento, con una condena corta y por hechos de no mucha trascendencia penal. La directora de la cárcel, Ana Acosta, concreta: “Nunca se trata de condenados por delitos graves que hayan generado alarma social y es imprescindible que la condena sea corta y están acompañados por profesionales del centro, personal de vigilancia, tratamiento y organizaciones colaboradoras”.

UN AÑO // En este caso, se trataba de un preso marroquí de 23 años que le quedaba un año por cumplir, por lo que no encaja, ya que por quebrantamiento de condena le pueden caer de 6 a 12 meses, según las mismas fuentes.

Los presos de Albocàsser han protagonizado conciertos, actividades deportivas, voluntariado, visitas a empresas, o al núcleo de Sant Pau. Incluso un grupo de internos dio dos charlas en el Instituto de Vall d’Alba, que colabora con la unidad terapéutica y educativa del penal. El IES tiene previsto repetir este curso la experiencia porque ha sido positiva y la dirección no cree que se replantee a raíz de este suceso.

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