Fin a la construcción de nuevos penales

De no modificarse el sistema, en el 2018 Catalunya se acercaría a Turquía en estadísticas penitenciarias

Barcelona | 16/11/2011

SANTIAGO TARÍN lavanguardia.com

¿Cómo será el mapa penitenciario de Catalunya en el año 2018? Justícia se hace esta pregunta; tiene algunas respuestas, pero también incertidumbres. Una primera premisa es que no se van a construir más prisiones que las ya previstas. Otra, en principio paradójica, es que si el sistema jurídico penal no sufre modificaciones, habrá aquí tantos o más presos en términos relativos que en Turquía o Hungría, lo que no es un hito para presumir.

El plan de equipamientos penitenciarios preveía entre los años 2004 y 2010 la construcción de una serie de nuevas cárceles en Catalunya, como las de Brians 2 o Lledoners, que ya funcionan. De todos los penales que debían levantarse, faltan dos por concluir: Mas d’Enric, en Tarragona, y Puig de les Basses, en Girona. Al primero le faltan tres o cuatro meses para concluir la edificación, y el segundo debe entrar en funcionamiento en abril. Ambos son centros con capacidad para 1.100 internos.

El actual equipo de Justícia tiene clara una cosa: no se van a construir más centros penitenciarios. Con los dos citados, habrá 17. No se puede seguir indefinidamente levantando cárceles y, además, hay plazos que pagar por las actuales durante treinta años.

Pero, en contraposición, el número de presos va a seguir creciendo. Así lo expresan fuentes de Serveis Penitenciaris, departamento que ha hecho una proyección de futuro. Los resultados no son agradables: de seguir con el actual modelo jurídico penal, Catalunya podría llegar en el 2018 a tener 18.000 presos, cuando el número de plazas, con todas las prisiones funcionando a máximo rendimiento, es de 12.000. Comparando, serían cifras propias de naciones como Turquía o Hungría (con más población), y acercarían más las estadísticas a países asiáticos que a los de la Unión Europea.

De nuevo, con los números en la mano, se pone de relieve la paradoja del sistema y los tópicos que rodean al problema penitenciario. La media de cumplimiento es, en España, superior a la media europea, y las penas son más graves. Por ejemplo, cuando se habla de cadena perpetua, no se dice que en España la condena máxima es de 40 años.

Hay un índice para medir la población penitenciaria. Por ejemplo, en Alemania hay 89 reclusos por cada 100.000 habitantes. En Catalunya, 145.

En contraposición, la tasa de delitos es inferior en España y en Catalunya a la media europea. El problema, aquí, lo causa la delincuencia de baja intensidad, los pequeños robos y hurtos, que provocan mucha sensación de inseguridad pero que eluden el derecho penal. Ramon Parés los define como “pequeña delincuencia de grandes delincuentes”.

La administración tiene potestad para aliviar la situación. Por ejemplo, está en preparación una circular para facilitar la libertad provisional al llegar al tercer grado (los que van a la cárcel sólo a dormir). Remedios para una situación difícil.

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