La futura cárcel Modelo cambia de proyecto

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Antes de llegar a la ciudad, ya se había quedado pequeña. El proyecto de nueva cárcel de preventivos de Barcelona, en la Zona Franca, que debe permitir el cierre de la Modelo, ha sido revisado y el recinto será mayor, con casi el doble de capacidad, porque, de lo contrario, no cabrían en él los detenidos. Será una Modelo con una talla mayor que la inicialmente prevista, prácticamente una XXL, y por fuerza más austera. En el horizonte está la frontera del año 2014 para cerrar la penitenciaría de la calle Entença, aunque aún no esté definido el uso futuro de la instalación.

La Conselleria de Justícia, por medio de la dirección general de Serveis Penitenciaris, y el Ayuntamiento de Barcelona surgidos de los comicios autonómicos y municipales pararon el proyecto de nueva cárcel de preventivos de la Zona Franca. El motivo: que era pequeña para albergar a todos los reclusos de esta condición, es decir, los no condenados, y hacían falta más instalaciones.

Desde Serveis Penitenciaris se explica que la ubicación de la nueva prisión era acertada, al margen de que los terrenos salieran caros. Pero estaba claro que una cárcel de preventivos no podía instalarse lejos del casco urbano: ello hubiera dificultado y encarecido mucho, por ejemplo, los traslados de detenidos a los juzgados para llevar a cabo los trámites necesarios.

Otra cosa es la capacidad. La semana pasada había en la Modelo 1.789 internos, la mayoría preventivos. El primer diseño preveía un centro para 500 reclusos y un segundo para 1.000. El actual equipo considera que en ambos casos se trata de capacidades insuficientes, por lo cual comenzó a revisarse el boceto. Justícia y el Ayuntamiento trabajan ahora en este replanteamiento. Según ha sabido La Vanguardia, se ha contactado con el Consorci de la Zona Franca a fin de conocer la disponibilidad de otro solar adyacente al destinado a prisión.

La intención de todas las administraciones implicadas es que el proyecto esté terminado lo antes posible, antes de finalizar el año como mucho. Pero, de entrada, lo que está claro es que la capacidad final doblará la prevista inicialmente: se situará en torno a los 2.000 internos. Y también se dotará, por ejemplo, de talleres, que, según Justícia, no se preveían en el dibujo original. Y todo sin aumentar excesivamente el costo definitivo.

El criterio de cerrar la Modelo se mantiene inalterable. Ramon Parés, director general de Serveis Penitenciaris, lo dijo taxativamente a La Vanguardia: “Tenemos la obligación de irnos”. Ahora bien, poner una fecha es, todavía, difícil. La frontera se sitúa en el año 2014, cuando la penitenciaría de la calle Entença debe quedar vacía a juicio de la Generalitat. O casi, porque puede que durante un tiempo permanezca abierto el módulo de régimen abierto, allí donde están los que sólo acuden a dormir. Comparte espacio físico con la Modelo, aunque mínimo, porque representa aproximadamente un 2% del solar, pero tiene entrada diferenciada, otro director y su personal propio. Son 200 plazas, aunque también está previsto reubicarlo en otro sitio.

Cerrar la Modelo es una prioridad para los responsables penitenciarios de la Generalitat desde hace años: dar carpetazo a una cárcel con una historia muy peculiar, y que, curiosamente, ha servido no pocas veces de chicle para el sistema: siempre cabía más gente. ¿Por qué? Pues porque en las celdas de las actuales penitenciarías no caben más de dos camas. Las de la Modelo tienen techos altos y siempre se podían introducir literas, aumentando así el hacinamiento. Baste señalar que el centro se abrió en 1904 para albergar a 700 personas y era un ejemplo de reforma penitenciaria. Hoy por hoy, en ella viven 1.789 personas y, en las galerías más pobladas, cada celda es ocupada por entre cuatro y seis hombres. Una situación intolerable que debería concluir en el 2014, precisamente en el 110.º cumpleaños de la Modelo.

Un edificio de 1904 que está protegido

La Modelo ocupa un solar formado por dos manzanas del Eixample. Se trata de un edificio que está protegido y, según el catálogo de patrimonio del Ayuntamiento, en caso de efectuarse cualquier rehabilitación se debe mantener el “cuerpo poligonal central, recuperando, si puede ser, sus elementos y espacios originales”. También protege “las características tipológicas generales de las seis galerías radiales”. Con todo, permite modificar el interior para “adecuarlo a los nuevos usos a que se pueda destinar”. La arquitectura del edificio, construido entre 1881 y 1904 y diseñado por Josep Domènech Estapà y Salvador Vinyals, destaca por la severidad de sus fachadas, con un aspecto vagamente militar, y por la rigurosa decoración de ventanas en forma de punta de diamante.

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