Cárceles y drogodependencia, condenadas a 'entenderse'

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En su investigación, José Mª Gallego relaciona la toxicodependencia con la evolución de las prisiones españolas

De todos es conocida la implicación y la labor social de la UNED con los centros penitenciarios. Hace apenas unas semanas que la Universidad inauguró oficialmente el curso en el Centro Penitenciario de Aranjuez, donde los internos tienen la oportunidad de volver a encauzar sus vidas gracias al esfuerzo que realizan estudiando en el módulo UNED del centro.

Pero, como bien sabemos, la vida dentro de estos centros penitenciarios no es fácil. La falta de libertad, la ejecución de las penas, los regímenes austeros, el alejamiento de los seres queridos,…, son algunas de las dificultades que conforman el día a día de los internos de cualquier centro penitenciario. Y, a menudo, son los funcionarios de prisiones su único “enlace” con el exterior.

José Mª Gallego sabe bien cómo son y cómo funcionan las cosas en estos centros porque lleva trabajando en ellos desde hace tiempo. Hace unos meses defendió su tesis doctoral “Origen, evolución y tendencias de futuro de la población toxicómana en prisión. Análisis sociológico de la drogodependencia en la prisión de Martutene”, en la que aborda la problemática de la toxicodependencia en prisión como uno de los factores decisivos de la evolución de estos centros en los últimos años. Hemos querido hablar con él para que nos explique sus investigaciones y las conclusiones a las que ha llegado.

“A lo largo de la investigación se desarrollan cuatro hipótesis que intentan establecer la conexión entre este hecho social contemporáneo y el progresivo aumento de los programas destinados a los internos toxicodependientes”, explica Gallego, “así como el crecimiento del número de jóvenes consumidores afectados por rápidos procesos de exclusión; la repercusión del fenómeno migratorio; y la consolidación del consumo de psicofármacos bajo control sanitario”.

Gallego sostiene que la transformación de los perfiles sociológicos de los internos toxicómanos ha propiciado que se hayan producido adaptaciones continuas de la Institución ante estos hechos e, incluso, una evolución en las concepciones de la pena de prisión. Para ello, ha realizado un estudio sociológico en el que ha analizado los diversos significados del consumo de drogas en prisión y su protagonismo en los centros penitenciarios.

“También se ha revisado el concepto de control social en las futuras instituciones penitenciarias a la espera de los avances farmacológicos, o los nuevos métodos de control tecnocientífico (medios telemáticos, dispositivos de localización).”

Además, en sus investigaciones Gallego ha tenido en cuenta otros planteamientos más novedosos (con respecto a estudios anteriores) como el cambio en la institución total, la consideración de la variable político-ideológica, la introducción de nuevas sustancias en el consumo de drogas, o los modelos alternativos a la prisión actual.

En su investigación, José Mª Gallego relaciona la toxicodependencia con la evolución de las prisiones españolas

De todos es conocida la implicación y la labor social de la UNED con los centros penitenciarios. Hace apenas unas semanas que la Universidad inauguró oficialmente el curso en el Centro Penitenciario de Aranjuez, donde los internos tienen la oportunidad de volver a encauzar sus vidas gracias al esfuerzo que realizan estudiando en el módulo UNED del centro.

Pero, como bien sabemos, la vida dentro de estos centros penitenciarios no es fácil. La falta de libertad, la ejecución de las penas, los regímenes austeros, el alejamiento de los seres queridos,…, son algunas de las dificultades que conforman el día a día de los internos de cualquier centro penitenciario. Y, a menudo, son los funcionarios de prisiones su único “enlace” con el exterior.

José Mª Gallego sabe bien cómo son y cómo funcionan las cosas en estos centros porque lleva trabajando en ellos desde hace tiempo. Hace unos meses defendió su tesis doctoral “Origen, evolución y tendencias de futuro de la población toxicómana en prisión. Análisis sociológico de la drogodependencia en la prisión de Martutene”, en la que aborda la problemática de la toxicodependencia en prisión como uno de los factores decisivos de la evolución de estos centros en los últimos años. Hemos querido hablar con él para que nos explique sus investigaciones y las conclusiones a las que ha llegado.

“A lo largo de la investigación se desarrollan cuatro hipótesis que intentan establecer la conexión entre este hecho social contemporáneo y el progresivo aumento de los programas destinados a los internos toxicodependientes”, explica Gallego, “así como el crecimiento del número de jóvenes consumidores afectados por rápidos procesos de exclusión; la repercusión del fenómeno migratorio; y la consolidación del consumo de psicofármacos bajo control sanitario”.

Gallego sostiene que la transformación de los perfiles sociológicos de los internos toxicómanos ha propiciado que se hayan producido adaptaciones continuas de la Institución ante estos hechos e, incluso, una evolución en las concepciones de la pena de prisión. Para ello, ha realizado un estudio sociológico en el que ha analizado los diversos significados del consumo de drogas en prisión y su protagonismo en los centros penitenciarios.

“También se ha revisado el concepto de control social en las futuras instituciones penitenciarias a la espera de los avances farmacológicos, o los nuevos métodos de control tecnocientífico (medios telemáticos, dispositivos de localización).”

Además, en sus investigaciones Gallego ha tenido en cuenta otros planteamientos más novedosos (con respecto a estudios anteriores) como el cambio en la institución total, la consideración de la variable político-ideológica, la introducción de nuevas sustancias en el consumo de drogas, o los modelos alternativos a la prisión actual.

Documentación e Información. Las entrevistas

Además de su experiencia como funcionario de prisiones, gracias a la cual pudo documentarse y obtener información de primera mano, para llevar a cabo su investigación Gallego se sirvió también de entrevistas, de entre hora y hora y media, realizadas a 21 internos (previamente seleccionados por su perfil) y 28 expertos en el tema, que le ayudaron a complementar sus hipótesis. Asimismo, en su estudio también analizó indicadores sobre consumo de metadona y psicofármacos entre los años 2005 y 2008 en las prisiones del País Vasco y los módulos terapéuticos de Villabona (Asturias). Las entrevistas eran anónimas; esto le permitía recabar una opinión sincera sobre el tema.

“En general, los internos se prestaban a hacer las entrevistas. Yo les explicaba claramente el motivo de las mismas y me he encontrado con la que participación ha sido sorprendente. Muchos de los internos quería participar simplemente, por contar su historia personal (algunos, hasta presumían de ella). Pero hay que tener en cuenta que ellos siempre interpretan un rol marcado frente al que les está escuchando; se posicionan en un rol y desempeñan ese papel. En general, la tónica era la buena voluntad de los internos”.

A este respecto, José Mª se interesa en aclarar que, a menudo, esas posturas que adoptan algunos internos vienen como resultado del “tratamiento banal que hacen de este tema algunos medios de comunicación” a los que estos internos tienen acceso.

Gallego realiza un análisis de la problemática de la toxicomanía en prisión desde la Transición hasta nuestros días, investigando la evolución de los indicadores de consumo de drogas en el sistema penitenciario español, diseñando los perfiles sociológicos que representa esta problemática en nuestras cárceles y analizando los cambios que se han producido en las toxicomanías, así como su repercusión en el sistema penitenciario.

De las hipótesis planteadas y analizadas, Gallego deduce que en prisión la adicción se mantiene; es decir, que el problema de exclusión provocado por la drogodependencia sigue vigente en nuestras cárceles, a pesar de haber conseguido avances respecto a situaciones vividas en épocas pasadas. Una de las conclusiones a las que llega es que…

“Las nuevas formas de control social diluyen el problema, causando una sensación de menor importancia, promoviendo una mayor tranquilidad social. No obstante, una vez descritos los perfiles que predominan en nuestras prisiones, apreciamos que la toxicodependencia constituye actualmente un problema primordial”.

La evolución y el futuro

Y, más aún, recrea un posible escenario futuro, donde la toxicodependencia funciona como precursora del cambio y la innovación en nuestras prisiones:

“En los próximos años, la tensión generada por la variable político-ideológica, la inmigración o los nuevos perfiles detectados, orientará las continuas adaptaciones del sistema penitenciario a las toxicodependencias emergentes”.

Y añade:

“La tecnología puede situarnos en contextos futuristas que transmiten un gran optimismo respecto a la situación actual. El reverso de esta esperanza en la innovación tecnológica se localiza al observar la realidad del control farmacológico, la menor comunicación en las prisiones automatizadas y la deshumanización en un contexto excesivamente tecnificado”. Según Gallego, “la prisión continuará renovando su papel asistencial con la población toxicómana, especializándose en estancias cortas para episodios agudos de consumo, unidos a fases de descontrol de la conducta”.

Según Gallego, en los últimos años se ha hecho patente la necesidad de la creación de espacios alternativos. De esta forma, propone un cambio social, realista, un esquema de reforma que sea válido y positivo para el interno, donde habrá que cambiar el lenguaje, la comunicación, donde habrá que crear espacios más humanizados, guiados por el principio de corresponsabilidad social. Y añade: “Existen modelos contrastados de este tipo, donde se valora positivamente el trabajo de los internos. Existe una demanda social, la Institución debe replantearse cómo debe hacer las cosas”.

José Mª Gallego leyó su tesis doctoral en octubre de 2010.

Además, ha escrito varios artículos en revistas especializadas, tales como “Sistema” o “Documentación Social”.

En la actualidad sigue actualizando sus datos e investigando sobre este tema.

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