El boxeo los hace mejores

Los internos de Quatre Camins hacen boxeo como actividad deportiva y con el respaldo de la Federación

Reportaje sobre boxeo en la presó de Quatre Camins (Granollers). / FOTO: Joan Lanuza – MD

Santi Durán

Periodista

Santi Durán 24/02/2012 20:28 mundodeportivo.com

Cuatro y media de la tarde del pasado martes ante la puerta del Centro Penitenciario de Quatre Camins. Un grupo de jóvenes, con bolsas de deporte de las que cuelgan guantes de boxeo, esperan para entrar. Vienen de los clubs de Sant Adrià y de Castellbisbal de Barcelona y la mayoría son amateurs. Hay algunos profesionales como César Córdoba, campeón del mundo de kick boxing y campeón de España amateur, o Iban Gallardo. Con ellos, Juan Fuertes, presidente de la Federación Catalana de Boxeo y Saturnino Díaz. También está el Pare Manel, toda una institución en el mundo penitenciario por su trabajo en este ámbito.

Martes y jueves Saturnino se desplaza a Quatre Caminos para aleccionar a un grupo de internos que han descubierto la magia del noble arte. Todo empezó hace casi cuatro años cuando Carlos Barrera, interno del centro y que había formado parte del equipo olímpico español, le planteó al presidente Fuertes la posibilidad de hacer boxeo como actividad deportiva. La respuesta del federativo fue positiva, al igual que la de la dirección del centro si bien se tuvieron que vencer algunas reticencias.

Barrera, que compitió en los Juegos del Mediterráneo de 1997 en Bari, se encargó de hacer la selección de los primeros que se apuntaron porque, tal como explica, “se trataba de que entraran los que querían hacer deporte y no los que querían sacar su violencia “.

Ahora son un buen grupo y cuando ven llegar los púgiles del exterior se les ilumina la cara. Algunos ya se conocen y Saturnino ejerce de padre y maestro. “Con él aprendemos mucho. Hizo más de sesenta combates cuando era boxeador y de árbitro ni se sabe. Viene todos los martes y jueves porque le gusta y para él no es ningún sacrificio dedicarnos su tiempo. Para mí es un motivo de orgullo compartir estas horas con él “, dice Barrera, que aún tiene la ilusión, a los 33 años,” de terminar un curso que estoy haciendo y que me permitirá salir a hacer algún combate “.

Después de un rato de carrera suave de calentamiento, internos y púgiles se mezclan para hacer guantes o manoplas, siempre bajo la atenta mirada de Saturnino. La Federación les ha provisto de material (guantes, sacos, ‘puchings’) pero hay que renovar guantes y Juan Fuertes promete hacer llegar pronto una remesa.

Roger Estapé es monitor de deportes del centro y recuerda que “al principio la actividad se hacía los fines de semana. Pero a raíz de una velada que organizamos en el centro, en abril de 2010 y con seis combates donde boxearon dos internos, la cosa fue a más. Saturnino se comprometió y ahora viene dos tardes a la semana y lunes y miércoles por la mañana son los mismos internos los que practican entre ellos “.

La respuesta de la dirección a la propuesta fue positiva a pesar de que el boxeo dentro de una cárcel es un tema tabú. “Y es normal porque se trata de un deporte de contacto y existe la posibilidad de actitudes agresivas por parte de algunos internos. Pero precisamente lo que estamos consiguiendo con esta actividad es evitar otros problemas. El grupo que se ha formado es estable y es bueno que saquen la adrenalina haciendo boxeo. Se sienten libres, como si lo estuviesen haciendo en un gimnasio de la calle “, añade Estapé.

Las clases de boxeo son limitadas y los elegidos las pueden seguir siempre que su comportamiento no comporte conflictos. De hecho, Estapé asegura que “la dirección está muy contenta y también los funcionarios han cambiado la percepción que tenían de este deporte”. Entre los internos hay dos que fueron profesionales. Uno es Amadeo Peña, que fue campeón de España del peso medio y ganó dos veces a Xavi Moya. También fue campeón del mundo de kick boxing en la categoría superwelter. Le quedan nueve meses de condena y sólo piensa en salir para irse a México para empezar una nueva vida.

El otro es Ignacio Caballero, un gerundense que después de un año de trabajo ahorró lo suficiente para irse a Miami, donde vivió un año y medio. Pero debutó como profesional en México, donde disputó casi todos sus combates y boxeó contra uno de los hijos de Julio César Chávez, Omar, que le venció en dos asaltos y que un año y medio antes tuvo la desgracia de ver como un rival, Marco Nazareth, moría cuatro días después del combate a consecuencia de los golpes. Ignasi es feliz el rato en el que hace boxeo en Quatre Camins. “Al menos desconectas de la cárcel y haces algo que te apasiona”, dice Ignasi, que sueña salir fuera del centro para boxear y que el día que se hizo este reportaje se reencontró con Iban Gallardo, al que conoce desde hace varios años.

Finaliza la actividad y es obligada la foto de grupo. Iban es la segunda vez que acude a Quatre Camins y dice que “me siento muy cómodo, puedo hacer un favor a los que están adentro y me lo hago a mí mismo porque crezco como persona. Son gente como nosotros, la prisión es un reflejo de la sociedad y, de hecho, hay más malos fuera que dentro “. César Córdoba también se va contento y promete que volverá. “Estas iniciativas son necesarias para aportar algo positivo a gente que lo está pasando mal. Además, canalizan su energía. Me han pedido que vuelva y lo pienso hacer. Aunque sea un par de horas ya creas unos vínculos. Es bueno para el boxeo, fomentas este deporte y, encima, ayudas a la reinserción “.

Una velada histórica

El 10 de abril de 2010 Quatre Camins acogió una velada de boxeo con seis combates en el que tomaron parte dos internos, con más de doscientos reclusos como espectadores. También acudió gente de fuera. El ‘ring’ lo aportó la Federación Catalana y fue todo un éxito. Fue el momento en el que Saturnino Díaz se comprometió a asistir dos veces por semana para compartir con los internos su sabiduría en este deporte.

El presidente también se implica

Juan Fuertes, presidente de la Catalana de Boxeo, recuerda que cuando le propusieron esta iniciativa “me pareció una idea maravillosa. Hacía años que lo intentábamos y no nos dejaban. Por la Mercè, patrona de los reclusos, habíamos hecho alguna exhibición en algún centro pero no acabábamos de llegar a ningún acuerdo; había la idea de que el boxeo no sirve para rehabilitar. Y se ha visto que sí lo es”. Dice que los púgiles que van a Quatre Camins a compartir un rato con los internos “salen con una sensación muy buena y algunos tenían una idea errónea de lo que se encontrarían. Y cambiaron de opinión al ver el agradecimiento de los internos”. La Federación Catalana ya acudió hace un tiempo a una velada en un centro de A Coruña con un equipo catalán y Fuertes dice que en Madrid también funciona una iniciativa como esta.

Una dirección con afición

Eugenio Navarro es el subdirector de Quatre Camins y admite que “a mí siempre me ha gustado el boxeo, deporte del que el director también es aficionado”. Explica que al principio “había cierta reticencia a la hora de poner en marcha esta iniciativa pero a partir de la velada, que estuvo perfecta, la actividad se ha consolidado”. De hecho, hay otra velada prevista en Quatre Camins para el mes de mayo. Dice Navarro que “todo lo que sea canalizar la práctica deportiva es bueno porque ayuda al interno a evadirse. La verdad es que no ha habido ningún problema pero ellos son los primeros que saben que si se genera un conflicto esto se acaba”.

Un club solidario

Los componentes del Club de Boxeo Sant Adrià son unos habituales de estas sesiones. Se han implicado en el proyecto, han cedido material y están esperando el presupuesto de un herrero para saber si pueden asumir el gasto de un ring para cederlo a los internos de Quatre Camins. El problema es, según el educador Roger Estapé, la falta de espacio. “No podemos hipotecar un pabellón deportivo que utilizan entre semana 700 internos para ubicar un ‘ring’, que no se monta y desmonta en media hora. Deberíamos buscar una alternativa”. Y así están, los de dentro y los de fuera, dándole vueltas en la cabeza.

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