El 40% de los penados con enfermedades mentales acaba entre rejas y no en psiquiátricos

EUROPA PRESS, BARCELONA teinteresa.es

Faltan centros “de mediana seguridad” a medio camino entre el psiquiátrico y la cárcel.

El 40% de los penados con enfermedades mentales acaba entre rejas y no en psiquiátricos

El 40% de los penados que padecen enfermedades mentales en Catalunya, sin responsabilidades criminales por tener trastornos psicológicos, acaban internados en prisión y no en centros psiquiátricos, según datos de 2011 recogidos por Europa Press.

Son personas que han cometido infracciones penales pero que no comprendían la ilicitud del hecho por sufrir alteraciones psíquicas, con lo que no se les considera “responsables”, como regula el Código Penal, y se les puede aplicar la medida de seguridad de su ingreso en un psiquiátrico.

Según ha explicado a Europa Press la Conselleria, de los 217 personas que en 2011 tenían este perfil, un 63% –137 individuos– han sido derivadas a psiquiátricos ordinarios, mientras que el 37% –80– han ingresado en las cárceles a petición del juez y les tratan unidades médicas especializadas.

De estas 80 personas sometidas a medidas de seguridad por enfermedad mental –con eximente completa o incompleta–, 62 han sido ingresadas por orden explícita del juez, cuatro están pendientes de entrar en la red convencional y 14 corresponden a casos de prisión preventiva pendientes de valoración judicial, según Justicia.

“BLOQUEAN CAMAS”

Sin embargo, el director de psiquiatría penitenciaria del Hospital Sant Joan de Déu, Francesc Pérez Arnau, ha declarado a Europa Press que estos casos –que representan el 20% del total de enfermos mentales de las prisiones– “bloquean camas” en las cárceles destinadas, en principio, a los presos ordinarios, y que en 2011 llegaron a realizar hasta 3.000 visitas a las psiquiatrías de las prisiones.

“Las unidades psiquiátricas de las prisiones serían absolutamente suficientes pero están bloqueadas por los casos de medidas de seguridad”, ha lamentado el doctor.

Para él, tamnbién son necesarias las instalaciones que ya existen en Alemania e Inglaterra –entre otros países–, donde hay centros “de mediana seguridad”, a medio camino entre los psiquiátricos convencionales y las prisiones.

El Hospital Sant Joan de Déu gestiona la psiquiatría de seis prisiones catalanas: en la cárcel de Brians I, donde hay disponibles 42 camas y un psiquiatra, han detectado un 34% de casos de medidas de seguridad; en La Modelo –40 camas y dos psiquiatras– se han registrado el 21% y en el Hospital penitenciario de Brians I –asume enfermos de todas las prisiones catalanas y dispone de 67 camas y 120 profesionales–, un 36%.

Un porcentaje todavía mayor y que se eleva casi a la mitad en las prisiones más pequeñas como la de Jóvenes de Quatre Camins –hay un solo psiquiatra– que dispone del 50% de estos casos, así como la enfermería de la cárcel Brians II –22 camas y tres psiquiatras– un 52,9%; y el Sant Joan de Déu también trabaja en Quatre Camins y en Wad-Ras.

Según han explicado funcionarios a Europa Press, los trabajadores penitenciarios, que conviven con los internos día a día, critican que no se les comunica la situación médica de los presos, por lo que ignoran cuáles están sometidos a medidas de seguridad.

Las mismas fuentes han explicado que, a veces, no reciben la asistencia facultativa necesaria como es el caso de la prisión de Jóvenes, en la que, en ocasiones, los enfermos mentales con medidas de seguridad se mezclan con los presos ordinarios incluso en las mismas celdas.

IGNORAR LOS RECURSOS

El juez de la Audiencia de Barcelona Santiago Vidal considera que, a menudo, los magistrados dictan medidas sobre estos penados sin conocer los recursos disponibles para hacerlas efectivas, por lo que “acaban decidiendo que sean las autoridades penintenciarias las que resuelvan el callejón sin salida de dónde hace falta que el reo cumpla la medida de seguridad”: en la unidad psiquiátrica de la prisión o en un psiquiátrico.

En cuanto al perfil de los penados enfermos mentales, casi todos son hombres aunque sólo una minoría tiene antecedentes penales por delitos contra las personas o la propiedad.

Según Vidal, oligofrenias y las esquizofrenias paranoides son las enfermedades más frecuentes y “justifican la exención absoluta de la responsabilidad criminal”, mientras que el trastorno bipolar, las psicosis, las neurosis y las psicopatías se consideran eximentes incompletas o solo atenuantes de la pena.

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