Presos, funcionarios de prisiones y alumnos de la UNED miran juntos hacia el futuro de la reinserción social

Lun, 25/06/2012 – 16:29 — andresandres

La pena de prisión no es una venganza. Su objetivo es la plena reinserción del preso en la sociedad para que pueda llevar una vida libre de cadenas, de barrotes y del estigma social. Con esta idea, que guía de la evolución de nuestro sistema penitenciario, ha comenzado esta mañana el curso de verano ‘Tratamiento penitenciario. Nuevos programas de Rehabilitación y medidas alternativas a la prisión’. El Centro Asociado de la UNED en Motril desarrolla la formación en el Centro Penitenciario de Albolote. Gracias a una serie de ponencias de expertos de primer nivel combinados con debates y mesas redondas, más de 150 personas conocerán cómo se ha transformado el sistema penitenciario español desde el franquismo. También aprenderán cuáles son y cómo funcionan los modelos de reinserción más modernos, entre los cuales destacan los módulos de respeto y los centros de inserción social. 

Más de 150 personas asistieron a la inauguración del curso

25/06/2012

“El objetivo es que los alumnos conozcan los pormenores del tratamiento penitenciario, que engloba todo lo que está enfocado a que el interno se rehabilite”, ha resumido el director del curso, Víctor Vázquez. Para ello, prestigiosos ponentes aportarán una valiosa experiencia que permitirá hacer “una comparativa a lo largo del tiempo, desde el franquismo hasta ahora, de los sistemas penitenciarios y de los nuevos tratamientos”, ha explicado tras la inauguración del curso esta mañana.

En concreto, estudiarán modelos poco conocidos como el de los módulos de respeto, unos módulos autogestionados donde todo el mundo tiene la obligación de trabajar. El Centro Penitenciario de Albolote dispone de cuatro módulos de este tipo en los que hay entre 100 y 150 internos, ha puntualizado Vázquez. En ellos las sanciones y los premios los establecen los propios internos. El curso también profundizará en el papel de los centros de reinserción social, que tienen un régimen más relajado y que están “pensados para que los internos pasen allí su última parte de la condena o para que se cumplan condenas cortas”. Se trata de que los presos se mantengan ocupados en las actividades del propio centro y en otras de la vida cotidiana del exterior, de manera que se habitúen progresivamente a la vida en libertad antes de obtener la libertad condicional.

El ex-defensor del pueblo Álvaro Gil-Robles, quien también fue el primer comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, ha impartido esta mañana la primera ponencia del curso. Gil-Robles, quien participó en la redacción de la ley que regula las funciones del defensor del pueblo, ha explicado el proceso de transformación que ha experimentado el sistema penitenciario desde la promulgación de la Constitución. El abogado ha recordado que en el año 1978 las prisiones eran “un mundo en el cual no había ningún derecho constitucional”, y que los valores constitucionales se introdujeron gracias a varios mecanismos de control. Entre ellos figura el juez de Vigilancia Penitenciaria, que actúa como defensor de los derechos de los internos. “La pena no es un castigo que tenga por objeto aniquilar a la persona o no permitirla rehacer su vida. Eso es fundamental”, ha indicado.

Respecto a su experiencia como comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, una tarea que llevó a Gil-Robles a conocer los sistemas penitenciarios de 47 países, desde Portugal hasta Rusia, ha recordado que preservar los derechos humanos “es un trabajo de todos, es un trabajo de respeto de la sociedad”, puesto que la cárcel es “una realidad de nuestra sociedad a la que hay que tratar con respeto”.

La cita, que se prolongará hasta el miércoles, ha conseguido este año que participen igual número de presos, funcionarios y alumnos externos. Se trata de un paso adelante que ha sido posible gracias al significativo aumento de funcionarios que se han matriculado, según ha explicado el director del Centro Asociado de Motril, José Antonio Ruiz.

El programa combina las sesiones teóricas de expertos de primer nivel con sesiones prácticas, debates y mesas redondas, una combinación cuya importancia ha señalado el subdelegado del Gobierno en Granada, Santiago Pérez López. El subdelegado del Gobierno ha asistido a la inauguración junto al director del Centro Asociado de Motril, José Antonio Ruiz; al director de la prisión de Albolote, Jaime Hernández y al juez de Vigilancia Penitenciaria de Granada Pedro Andrés Joya, quien ha recordado la importancia de la “realidad penitenciaria”, puesto que es “una realidad que afecta a 70.000 personas en España”.

portal.unedmotril.org

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