Un marroquí se fuga de la cárcel tras simular que acababa de suicidarse

Secuestró al chófer de la ambulancia pero lo detuvieron en la provincia de Valladolid.

miguel ángel zamora | león 31/03/2013

Imagen de archivo de un traslado de presos de la cárcel de Mansilla de las Mulas.

Imagen de archivo de un traslado de presos de la cárcel de Mansilla de las Mulas.

RAMIRO

Abierta una investigación para que se esclarezca qué mecanismo falló

Un delincuente de marroquí de poco más de 30 años de edad que llevaba cuatro meses recluido en el Centro Penitenciario Provincial de Mansilla de las Mulas fue detenido en la noche del viernes en la provincia de Valladolid, a la altura de las inmediaciones de Medina de Rioseco, tras secuestrar al conductor de la ambulancia que lo había trasladado al Complejo Asistencial Universitario de León para atenderlo. Minutos antes había simulado un ahorcamiento en su celda para poder escapar.

Fuentes de la prisión provincial relataron a este periódico que los hechos se produjeron en la noche de Viernes Santo. A la hora de realizar el recuento nocturno de internos, un funcionario advirtió que uno de los reclusos estaba colgado en su celda con síntomas de estar a punto de asfixiarse.

Inmediatamente se puso en marcha el protocolo que se ordena para este tipo de sucesos y se ejecutaron obras de reanimación. «Estaba prácticamente ahogado en el momento en el que lo recogieron», explicaron estas mismas fuentes. «Había utilizado una sábana para colgarse y si se llega a tardar un minuto más en descolgarlo seguramente hubiera fallecido».

La versión que se da desde el interior de la prisión subraya que este tipo de planes están perfectamente orquestados por parte de los internos, que saben que siguiendo este tipo de prácticas, se aseguran una visita al Hospital y poder tener la opción de salir de la cárcel.

Sin embargo, por motivos que no han trascendido, la custodia dejó algún resquicio que el joven aprovechó para escapar. «El protocolo exige que vayan esposados a la camilla». Por algún motivo, el preso eludió este sistema y contó con la connivencia de que ninguna persona lo vigilara mientras se encontraba convaleciente.

En un momento del traslado, amedrantó al conductor de la ambulancia (se desconoce si con algún arma punzante o similares) y le obligó a tomar rumbo a Valladolid. Fue detenido después de Becilla de Valderaduey, ya en las inmediaciones de Medina de Rioseco. Seis patrullas de la Guardia Civil habían acudido al reclamo de la que vigilaba la ambulancia, que fue la primera en apercibirse de que algo pasaba.

diariodeleon.es

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