Ensayan un modelo de prisión tranquila basado en la convivencia y la responsabilidad

Los 782 internos del centro penitenciario Lledoners, en el Bages, participan en un régimen de vida sin drogas ni violencia

Manresa – Bages | 21/05/2013 – 16:50h

Ensayan un modelo de prisión tranquila basado en la convivencia y la responsabilidad

Dos internos pasean ante el huerto ecológico de Lledoners, la prisión tranquila que ensaya un modelo basado en la convivencia ACN

Sant Joan de Vilatorrada (ACN). – El centro penitenciario de Lledoners (Sant Joan de Vilatorrada, Barcelona) ensaya un modelo de prisión tranquila basado en la convivencia y la responsabilidad, donde los internos se comprometen a participar en un régimen de vida sin drogas ni violencia. Este modelo hace cuatro años que funciona en dos de los módulos de la prisión, el 4 y el 6, y ahora se ha decidido extenderlo a todo el centro que cuenta con 782 internos. Los internos no se separan por tipología delictiva y la forma de vida se define con tres palabras: responsabilidad, participación y convivencia. La experiencia piloto se pondrá a prueba durante un período mínimo de un año y no se descarta que se pueda acabar aplicando en otros centros como Brians 1, Brians 2 o Cuatre Camins.

El nuevo modelo que se ha puesto en marcha en Lledoners refleja en la experiencia de los países nórdicos y busca mejorar el clima social, la relación entre el interno y el funcionario y evitar la reincidencia. Así, el preso se compromete a participar en un régimen de vida sin drogas ni violencia y, en cambio, adquiere todo un conjunto de responsabilidades “que normalizan su vida dentro de la prisión”.

El director general de prisiones, Xavier Martorell, ha explicado que el sistema “busca un nuevo clima dentro de los centros penitenciarios, donde los internos también tengan capacidad para tomar decisiones”. “Queremos evitar el deterioro de los internos y que no se conviertan en personas dependientes incapaces de tomar sus propias determinaciones”, ha agregado.

Un sistema democrático basado en asambleas y comisiones

El modelo se basa en un sistema de participación en el que los internos que lo deseen se comprometen a participar en una de las cuatro comisiones: cultura, deportes-ocio, servicios-medio ambiente y convivencia. Cada comisión organiza un conjunto de actividades propuestas por los mismos internos y coordinadas por un profesional en cada ámbito. Por ejemplo, en la comisión de medio ambiente, los internos trabajan un huerto ecológico.

Paralelamente cada módulo tiene un presidente y un secretario que han sido elegidos democráticamente por los internos. Periódicamente, los representantes de los ocho módulos se reúnen para expresar sus propuestas y reivindicaciones a la dirección del centro.

Ayax cumple una condena de 20 años. Ya hace nueve que está cerrado y todavía no puede disfrutar de ningún beneficio penitenciario. Ahora, sin embargo, ha sido elegido por sus compañeros de módulo y los representa en la comisión general. Según ha explicado a diferencia de otras cárceles donde eres un simple número, aquí te tratan como una persona normal y te ofrecen la posibilidad de expresar tu opinión”.

Con las comisiones, Ayax, ha explicado que “se han conseguido pequeñas ganancias como salir al patio a las nueve en lugar de ocho y media de los fines de semana o hacer barbacoas”. “También hacemos reivindicaciones laborales o luchamos contra los precios desorbitados de los economatos”, añadió. El interno asegura que este modelo de prisión da al preso más herramientas para tratar sus problemas y lograr su reinserción.

“En otras cárceles te hacen acumular odio, aquí te ayudan a querer”

Diego hace tres años que está preso. Según ha explicado, el modelo de prisión de Lledoners “te hace sentir mejor e, incluso, a veces te hace olvidas que estás cerrado”. “En otras cárceles como Brians o La Modelo, te oprimen y te hacen sentir mal, te hacen acumular odio y sales peor que has entrado. Aquí, en cambio, te hacen crecer como persona, te ayudan a valorarte a ti mismo ya amar a los demás “, ha añadido.

Ahora, según ha dicho, cuando vuelve a su pueblo natal con permiso y reencuentra sus antiguos amigos se da cuenta del cambio que ha hecho en la cárcel. Así, ha asegurado que “cuando salga seré otra persona y podré demostrar que valgo para algo”.

Acoger a los nuevos internos

El director del C. P Lledoners, Josep Font, ha explicado que se formarán internos para que hagan de promotores cívicos y puedan ayudar a los presos que vengan de fuera a adaptarse al nuevo modelo. “Después él decidirá si quiere o no formar parte”, agregó. “La violencia genera más violencia y la no violencia genera no violencia”, explica uno de los presos. “Si viene un preso que quiere guerra, él será el marginado”, añadió.

El funcionario deja de ser “impasible”

Para alcanzar el éxito de la experiencia es clave el compromiso y la implicación de los funcionarios y el personal de tratamiento. Toni, jefe de unidad del módulo 4, hace 21 años que trabaja de funcionario de prisiones. Recuerda cuando trabajaba en la Modelo, “aquello era como estar en una trinchera”, ahora asegura haber cambiado la manera de trabajar: “He dejado de ser el funcionario impasible para convertirse en algo similar a un amigo o compañero. Trabajo mucho más tranquilo y relajado”.

lavanguardia.com

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