Un 94% de violadores sometidos a programa psicológico en prisión no reinciden

02-07-2013 / 21:10 h EFE

Un 94% de los reclusos condenados por delitos sexuales que se someten al programa específico de intervención para agresores sexuales (SAC) en las cárceles catalanas no reinciden, es decir, un 6% acaban regresando a prisión porque vuelven a cometer una agresión sexual.

Estos datos proceden de un estudio realizado por el Centro Penitenciario Brians 1, que comparó la reincidencia delictiva de un grupo de internos que habían participado en el programa SAC con otro grupo que no participó en el programa específico y cuya reincidencia fue del 31,8%.

Los expertos señalan que la tasa de reincidencia en delitos sexuales es menor que la tasa de reincidencia delictiva general, que está situada entorno al 40,3%.

Alejandro Martínez Singul, conocido como “el segundo violador del Eixample”, que ya cumplió condena en la década de los 90 por diez violaciones y cuatro intentos y que esta semana saldrá de prisión tras cumplir su última condena de más de 3 años por intentar abusar de una menor de 12 años, ha sido uno de los presos que han seguido el programa SAC para evitar su reincidencia.

Este programa se dirige a internos penados en segundo grado de tratamiento que hayan cometido uno o más delitos de violencia sexual y se centra en aspectos de identificación de situaciones y emociones de alto riesgo y en el aprendizaje de su control.

“El tratamiento tiene que influir en los factores que afectan a los esquemas de hostilidad de las personas que han cometido delitos contra la libertad sexual, como por ejemplo las creencias y las actitudes respecto a las mujeres y/o los niños”, ha explicado un experto.

Antes de incorporarse a este programa, los reclusos tienen que haber adquirido adecuadamente los aprendizajes básicos con los programas previos del itinerario de rehabilitación que se haya diseñado en su plan individual de tratamiento.

Los trabajos del programa se dividen en nueve módulos psicoeducativos y terapéuticos: conciencia emocional, empatía hacia la víctima, mecanismos de defensa, distorsiones cognitivas, autocontrol, educación afectivosexual, resolución de problemas, habilidades sociales y asertividad, desarrollo de valores y prevención de recaídas.

Cuando acaban la fase de tratamiento intensivo se abre una fase de seguimiento en la que se inicia el contacto con el exterior de la cárcel por medio de salidas programadas y permisos ordinarios, de los que no ha gozado Martínez Singul porque los expertos creen que no está totalmente rehabilitado, pese a que se ha sometido voluntariamente a la denominada “castración química”.

Actualmente los centros penitenciarios que tienen el tratamiento del programa SAC para reclusos con penas por delitos sexuales son los de Quatre Camins, Brians 1 y 2, Ponent y Lledoners.

En Cataluña hay una estructura de intervención en el medio social que permite reunir a los internos que han seguido un programa SAC para continuar su tratamiento una vez fuera de la cárcel.

Desde 2009, el programa SAC se puede combinar, si el violador lo acepta, con el Programa de Tratamiento Farmacológico como coadyuvante en la intervención de delitos sexuales, la conocida como “castración química”, que consiste en tomar fármacos -pastillas- para inhibir el deseo sexual.

La “castración química”, a la que se ha sometido Martínez Singul, está indicada para casos de reincidencia entre pedófilos, sádicos sexuales, personas con trastornos sádicos, psicópatas y otros casos de agresores sexuales reincidentes y sólo se aplica a los casos “de especial gravedad o de alto riesgo de reincidencia”.

Los internos que se someten a la castración química, que sólo puede ser voluntaria, tienen que firmar un documento “de conformidad informada” y puede ser en dos modalidades: tratamiento con inhibidores de la recaudación de la serotonina u otros fármacos psicoactivos para reducir estados emocionales o bien tratamiento con inhibidores de la producción de testosterona para disminuir la libido.

abc.es

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