Expertos de prisiones destacan el nexo entre educación y reinserción

La directora de Topas subraya el valor de la escuela para evitar futuras conductas delictivas en la sociedad

08.04.2014 | 00:32

JUDIT CALVO La relación entre el sistema penitenciario y la educación atrae estos días hasta la Escuela de Magisterio del Campus Viriato de la capital a expertos del mundo de prisiones, que destacan el nexo que existe entre la reinserción y la escuela.

«A la reinserción ayuda todo aquello que como persona puedes trabajar. La forma de percibir la vida ayudará a que los alumnos puedan elegir los caminos adecuados a la hora de enfrentarse a la vida y a los problemas para no terminar adquiriendo el hábito de la delincuencia, la escuela es el referente, desde niños», explica la directora del Centro Penitenciario de Topas, María Concepción Zurdo, invitada a las jornadas organizadas por los departamentos de Psicología Evolutiva y del Desarrollo, Sociología y Comunicación e Historia del Derecho.

Zurdo quiso subrayar el hecho de que en prisión la educación no es solo una actividad básica, sino «obligatoria, porque es el pilar en el que pilota todo lo demás, tenemos que tener conocimientos y hay que adquirirlos en los casos de personas que no los tienen, hay que estar en continuo aprendizaje para propiciar el cambio en la persona», concluye la responsable del centro penitenciario.

Un total de 48 alumnos de Magisterio reciben estos días la opinión de expertos como el capellán de la cárcel de Topas y profesor emérito de la Universidad Pontificia de Salamanca, Alfonso de Maruri, que compartió con los alumnos la dificultad de educar en prisión, «porque educar es un proceso, y seguir un proceso en prisión es muy complicado, aunque la cárcel, por ley, debe ser reeducación y reinserción, no castigo», reivindica el religioso, que considera que el mundo de la cárcel se trata de manera muy injusta.

«Se olvida que quienes están allí son personas como las demás que el único derecho que han perdido es la libertad y tienen las mismas necesidades de afecto y amistad que el resto», explica.

Los presos, comenta el capellán, «llegan asustados e influidos por los programas de cárceles en otros países, pero luego se dan cuenta de que no es así, Topas es un lugar ordenado. Lo que es un fracaso educativo es que hay quien se acostumbra a estar en la cárcel y no quieren salir, porque nunca antes había tenido cama y comida».

La labor de Alfonso de Maruri es escuchar, «y ser compañero, algo que tiene mucho que ver con la palabra maestro, que es la que resume todo».

Con 15 años de docencia a sus espaldas y cinco más como funcionario de prisiones en el centro de Madrid VII, el toresano Francisco Javier Ucero puede hablar con propiedad de la relación entre educación y prisión.

Una experiencia que ha adquirido por su trabajo en los módulos de mujeres, en los que ha encontrado un punto en común, «la carencia educativa y cultural que tienen todas ellas, que hace que acaben en la cárcel por distintos motivos. Muchos de los programas de la prisión donde trabajo van enfocados a mejorar esa educación, que es clave», explica Ucero, que llama la atención sobre el elevado número de personas jóvenes que entran en prisión en la actualidad.

El mismo origen observa también en los presos el director de Pastoral Universitaria y profesor de Magisterio Jesús Campos, que pone el punto el punto de mira en comportamientos que ocurren desde temprana edad, «en la calle, en el patio de recreo… es muy importante conocer el valor de la educación desde la base», remarca el sacerdote.

El subdirector del Centro de Inserción Social de la capital, Anselmo Galende, y las voluntarias de Cáritas Macarena Almenara y Marta Morán completan el elenco de expertos que transmiten su experiencia a los alumnos de Magisterio, que podrán optar tras las jornadas a formar parte de la red de voluntariado en cárceles.

Las jornadas continúan hoy con la visita de los alumnos a Topas y al Centro de Inserción Social de Zamora, mientras que mañana todos los participantes sacarán las conclusiones de lo expuesto durante los tres días de duración.

Presentar a los alumnos la vinculación entre la cárcel y la escuela y tratar el proceso educativo en clave de prevención de ciertos comportamientos disruptivos es el objetivo de las jornadas que acoge estos días la Escuela Universitaria de Magisterio de la capital. A través de los alumnos, los expertos buscan acercar la realidad de las cárceles, «que está muy estereotipada, porque no es un almacén de gente que no se ha insertado, sino que genera por sí misma unos recursos, actividades y talleres para ese cometido», afirma el director de Pastoral Universitaria y profesor del Campus Viriato, Jesús Campos.

laopiniondezamora.es

 

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