Condenado un preso a siete años y medio de cárcel por intentar degollar a un funcionario de prisiones

30 de mayo de 2014. 16:31h

larazon.es. Madrid.

La Sección número 16 de la Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a siete años y medio de cárcel a un interno que cortó el cuello a un funcionario de la prisión de Valdemoro (Madrid). La sentencia considera probado que “en un momento dado, cuando el funcionario se aproximó al acusado, este, actuando con indudable ánimo de causarle la muerte, se acercó la mano a la boca y extrajo una cuchilla de afeitar que llevaba oculta, la situó entre sus dedos y asestó un fuerte golpe con dicha cuchilla en el cuello al funcionario referido, produciéndole un corte de lado a lado en el cuello”. “La víctima podría haber muerto de no ser por la rápida atención que le prestaron los servicios sanitarios del centro penitenciario”, según la resolución judicial.

La cuchilla ocasionó una herida de once centímetros en el cuello del hombre que obligó a darle nueve puntos de sutura y se ha sometido a diversas pruebas para descartar el contagio de alguna enfermedad. Los hechos se produjeron el 28 de octubre de 2012, cuando el interno regresaba de un permiso extraordinario de salida. Cuando los funcionarios fueron a solicitarle la muestra de orina, sorprendieron al preso intentando mezclarla con agua por lo que le indicaron que debían proceder a obtener una muestra nueva. Fue esto lo que provocó la reacción violenta del recluso, que comenzó a lanzar insultos (“hijos de puta”) o amenazas (“os voy a matar”) así como puñetazos y patadas.

El sindicato Acaip considera en un comunicado que “esta sentencia viene a reconocer de alguna manera las difíciles condiciones de trabajo en las que nos vemos obligados a desempeñar el servicio público en el interior de las prisiones. Condiciones que generalmente no son reconocidas ni por la institución penitenciaria, ni por su secretario general, ni por los directores de los centros, ni por algunas instancias judiciales. A menudo nos convierten en chivos expiatorios de su incompetencia con la imposición de expedientes disciplinarios y sanciones abusivas de suspensión de empleo y sueldo como sucede en la prisión de Valdemoro. Esperamos que esta sentencia sirva para poner freno a las cientos de agresiones que sufrimos en silencio, casi a diario, en nuestros puestos de trabajo”.

larazon.es

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