El Govern apuesta por una red de prisiones especializadas

Pretende crear centros específicos para internos preventivos – los que están esperando ser juzgados- y para los que están en tercer grado.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, inaugura la prisión de...

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, inaugura la prisión de… El presidente de la Generalitat, Artur Mas, inaugura la prisión de Figueres Robin Townsend EFE

GERMÁN GONZÁLEZBarcelona Actualizado: 27/07/2014 13:42 horas

Cárceles diferentes en función de los reclusos. Es el proyecto del Govern para mejorar la reinserción social de los presos según el grado penitenciario que tengan. Por eso, pretende crear centros específicos para internos preventivos – los que están esperando ser juzgados- y para los que están en tercer grado. Además, se adecuarán los equipamientos para mujeres dejando la prisión de Wad Ras de Barcelona como centro abierto y cárcel de preventivas y penadas que sean madres. El director general de Serveis Penitenciaris, Pere Soler, explicó que esta especialización se implantará en Barcelona, donde la población reclusa «es más numerosa».

En principio su intención es dejar el futuro centro de preventivos para aquellos reclusos que ingresen en prisión por primera vez a la espera de juicio, mientras que los reincidentes en la misma situación irán a Brians, en Sant Esteve Sesrovires. En el resto de de prisiones, preventivos y penados se separarán por módulos.

De esta forma Soler cree que se facilita la reinserción y se aplica el modelo penitenciario catalán que tiene más profesionales para el tratamiento y hace una apuesta decidida por el régimen abierto, ya que «es la mejor forma de conseguir la integración social de los internos».

El Plan Director de Equipamientos Penitenciarios 2013-2020 pretende «minimizar los efectos negativos de la primera entrada en prisión», ya que se considera que los preventivos «están sometidos a una situación de especial vulnerabilidad y estrés». Por eso se quiere evitar que pierdan el «desarraigo de sus entornos familiares y sociales» ubicando el nuevo centro de preventivos en Barcelona.

El Departament de Justícia está negociando con el Ayuntamiento de Barcelona la ubicación de esta prisión, después de descartar el proyecto de la Zona Franca, y estará acabada a principios de 2017. Soler afirmó que las negociaciones están «muy avanzadas». Además, Justícia cerrará la Modelo ya que sufre un considerable deterioro desde hace años pese a la reducción de reclusos. El año próximo empezará a vaciarse hasta su cierre definitivo en 2016.

Barcelona contará también con un centro abierto. Justícia quiere que este tipo de establecimientos esté en áreas urbanas que faciliten las comunicaciones de acceso de los internos, así como su proximidad a sus lugares de trabajo. Por eso, reconvertirán las prisiones antiguas de Girona y Tarragona «siempre que el aprovechamiento urbanístico lo permita» y no descartan la construcción de nuevos centros.

En este sentido, el plan empieza a dar sus frutos esta semana con la inauguración de la cárcel de Puig de les Basses en Figueres, que sustituirá la de Girona, mientras que el año próximo se pondrá en funcionamiento la de Mas d’Enric, que hará que se cierre la prisión de penados de Tarragona. Justícia subraya que no se han cumplido las previsiones de crecimiento de la población reclusa, por lo que centros como Els Plans a Tàrrega o el de mujeres de Sant Llorenç de Hortons -que se habían llegado a proyectar- no se construirán, pese a que existe una reserva de suelo. Serveis Penitenciaris calcula que en 2020 habrá una población reclusa en Cataluña de 11.600 personas, un 15% más que la actual, contando las personas que están en régimen cerrado y abierto.

Justícia también aplicará la «eficiencia» en las cárceles en funcionamiento ya que cuentan con espacios para «actividades formativas y terapéuticas». El plan apuesta por mejorar las condiciones laborales del personal y facilitar sus tareas de observación y de control.

Frente a este nuevo mapa penitenciario, los sindicatos reclaman más atención para el personal. En una carta enviada al conseller Germà Gordó, el coordinador de Acaip Cataluña, Francesc López, le reclamó que «no invierta ni un céntimo en nuevas infraestructuras mientras no pueda garantizar un plan para que los trabajadores puedan recuperar su poder adquisitivo».

Acaip se opone a la inversión de 100 millones de euros en la nueva prisión de Barcelona, con capacidad «para 1.200 internos», y pide que se reforme la Modelo mientras se retrasa su cierre hasta «poder garantizar los recursos necesarios para no aumentar la brutal hipoteca que pesa sobre los servicios penitenciarios». Además, cree que es una «temeridad» abrir la cárcel de Figueres «sin personal para garantizar la seguridad» y con la plantilla «esperando las merecidas vacaciones».

Por su parte, el responsable de prisiones de la FSP-UGT, Xavier Martínez, lamentó en otra carta a Gordó que el plan contiene previsiones en equipamientos pero no concreta nada sobre los trabajadores afectados por el cierre y apertura de centros. También cree que es incongruente el cierre de la Modelo sin tener decidida la ubicación de la futura cárcel.

El responsable de CSIF Presons en Cataluña, Juan Luis Escudero, lamentó la precariedad laboral por el alto número de interinos, la pérdida de un 25% del poder adquisitivo en tres años y la falta de medios.

elmundo.es

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