Complot en la cárcel de Brians

La fiscalía acusa a funcionarios de intentar perjudicar a un recluso colocándole droga

J. G. ALBALAT / BARCELONA

DOMINGO, 22 DE MARZO DEL 2015

La cárcel 8 Prisión de Brians, en Sant Esteve de Sesrovires.

La cárcel 8 Prisión de Brians, en Sant Esteve de Sesrovires.

ARCHIVO / RICARD CUGAT

Complot en la cárcel de Brians 1 (Sant Esteve de Sesrovires). Un contrato mafioso en el que participaron supuestamente funcionarios de prisiones. El objetivo era introducir por encargo droga, posiblemente hachís, en la celda de un recluso para que le pillaran con las manos en la masa, se le suprimieran los permisos y fuera condenado por traficar con estupefacientes. Una venganza. Los pinchazos telefónicos desvelaron el plan y ahora la Fiscalía de Barcelona solicita en su escrito de acusación 17 años de prisión para Alfonso C. G., que había sido funcionario de prisiones interino antes de los hechos, y cinco años de reclusión para José Ramón F. D., funcionario de carrera y dirigente de un sindicato, y Clemente P., también empleado interino de la cárcel.

Fuentes jurídicas apuntan que la investigación podría haber llegado más lejos, pero que solo se han podido sustanciar indicios sobre dos actuaciones que tienen como epicentro al también acusado Manuel B. D.. La fiscalía detalla dos hechos: la introducción de droga en Brians, ordenada por Manuel B. D., y la presunta implicación de dos agentes locales de Badalona (se enfrentan a 16 años de prisión) en la entrega a esa persona de datos de ficheros policiales con la intención de localizar a los asaltantes de unas viviendas y secuestarlos por encargo de sus propietarios.

A mediados de agosto del 2010, Manuel B. D. contactó telefónicamente con Alfonso C. ,quien había sido funcionario de prisiones hasta febrero del 2009, para proponerle que a cambio de una cantidad ideara un plan para introducir un paquete de droga en la celda de un recluso de Brians 1. Para diseñar la operación, Alfonso C. y los funcionarios José Ramón F. D. y Clemente P. se reunieron en un bar de Barcelona.

El libro llega a su destino

A los pocos días, el 9 de septiembre, el acusado Manuel B. llamó a Alfonso C. para decirle que tenía que ir a comprar «el libro», término que habían convenido para referirse a la droga. Se citaron ese mismo día en una gasolinera de Castelldefels. Tras conseguir la sustancia, Alfonso C. quedó con el que había sido su compañero, el funcionario José Ramón F., al que le dio varias bolsitas quizá con hachís para que este o el otro funcionario imputado, Clemente P., las introdujera en la celda del preso al que se pretendía reprender. Nunca se supo el motivo.

A los seis días, el funcionario José Ramón F. avisó a sus colegas de que el «libro» (droga) ya estaba dentro de la cárcel. Y el 30 de septiembre, se hizo llegar a Manuel B, quien había hecho el encargo, que el paquete había sido entregado en su destino. La droga no fue localizada y tampoco consta que dicha sustancia llegara a la celda.

elperiodico.com

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