Justícia ultima la nueva prisión de Tarragona para abrir este año

El personal de la futura cárcel está recibiendo formación en las instalaciones de Mas Enric

La nueva prisión de Tarragona está a punto de empezar a funcionar

La nueva prisión de Tarragona está a punto de empezar a funcionar La nueva prisión de Tarragona está a punto de empezar a funcionar J. ANTONIO

GERMÁN GONZÁLEZ Actualizado: 04/04/2015 11:48 horas

Recta final para que Cataluña tenga una nueva cárcel. El Departament de Justícia está intensificando las obras del centro penitenciario de Mas Enric, situado en el municipio de El Catllar (Tarragona) y que debe sustituir la prisión de Tarragona, que se ha quedado obsoleta. De momento, los responsables de la Direcció General de Serveis Penitenciaris siguen con su plan inicial de abrir el nuevo centro en el segundo semestre de este año, por lo que ya se están acabando varios de los edificios importantes con los que contará la cárcel y se ha empezado a formar a los trabajadores de la prisión antigua de Tarragona que se cerrará y que se reubicarán en este equipamiento.

Desde hace unos meses la futura cárcel cuenta ya con las dependencias para albergar los servicios internos de cafetería, lavandería, panadería, tienda y cocina mientras que en el exterior se han acabado las actuaciones que faltaban para su puesta en marcha. En concreto, han finalizado la conexión de las cañerías de agua potable, la red de saneamiento, las obras del vial de acceso desde la carretera local TP-2031 -con un coste de un millón de euros aportados por la Diputación de Tarragona- y la construcción de la estación depuradora provisional que debe dar servicio al centro, así como, a varias urbanizaciones de la zona.

Precisamente, las dificultades que tenía la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) para licitar esta estación había encallado el proyecto hasta que se llegó a un acuerdo entre todas las administraciones tras reducir el coste inicial de la obra.

En marzo del pasado año empezó a trabajar un equipo formado por ocho profesionales, entre ellos un ingeniero, para intensificar la puesta en marcha del centro. Se han encargado de la supervisión de las obras y de las dotaciones de material todavía pendientes, de los temas de seguridad, de elaboración de protocolos y de la formación del personal que se destine. En este sentido, trabajadores de la actual cárcel de Tarragona han ido pasando por las nuevas instalaciones para conocer el centro, saber los recursos de que dispondrán y aprender los nuevos procedimientos técnicos. Según explicaron a este diario fuentes de Serveis Penitenciaris, dos meses antes de abrir la cárcel y de recibir los primeros internos se irá gradualmente dotando de personal la prisión, igual como pasó con el centro de Puig de les Basses de Figueres abierto el pasado verano.

La prisión tendrá una capacidad óptima para 800 internos -contando hombres, mujeres y jóvenes-, aunque el número podía aumentar hasta las 1.020 plazas si fuera necesario. Tendrá dos módulos de vida -uno de régimen cerrado y otro de ingresos- enfermería, lavandería y cocina, talleres productivos, zona para actividades formativas y culturales, polideportivo, además de otros espacios.

Cuando se ponga en funcionamiento, la cárcel sustituirá la actual ubicada en Tarragona que cuenta con poco más de 400 internos y que tiene una antigüedad de más de 50 años, por lo que las instalaciones han quedado obsoletas. En este sentido, hace unos años Justícia aumentó las medidas de seguridad en esta cárcel -con el refuerzo del alumbrado en los patios por ejemplo- después de la fuga de varios presos en poco tiempo.

Una vez se vacíe esta prisión, Serveis Penitenciaris tienen previsto ubicar un centro abierto en este equipamiento, igual que hicieron con la antigua cárcel de Girona una vez que se trasladaron todos los internos a la nueva de Figueres. Precisamente, los sindicatos han anunciado que han recibido las bases de los concursos restringidos para dotar de personal este centro y que se publicarán durante este mes. Respecto a la futura cárcel de Mas Enric y tras reunirse con los representantes de Justícia, los sindicatos penitenciarios destacan que se podría abrir el centro con tres módulos por lo que se contará con 80 trabajadores más el personal que está en el actual centro.

Además, los sindicatos aseguran que la nueva prisión funcionará a pleno rendimiento durante el primer semestre del año próximo, aunque fuentes de Serveis Penitenciaris explicaron que su puesta en marcha será gradual, tal y como se ha realizado en los dos últimos centros abiertos en Cataluña.

elmundo.es

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