Las chinches de la Modelo

ENRIC SIERRA 

Es una vergüenza. La promesa de cerrar la cárcel Modelo de Barcelona, reiteradamente incumplida durante los últimos 40 años, ha pasado de la fase de broma de mal gusto a la de escandaloso insulto. Dos generaciones de vecinos de buena fe que creían en sus dirigentes políticos han vivido con la esperanza de que un día abrirían la ventana y verían clausurada la vieja prisión central de la ciudad. En lugar de eso, vamos camino de sumar una tercera generación a este desengaño. Partidos de todos los colores cargan con kilos de plomo en sus alas por sus falsos compromisos sobre este asunto. Las dos administraciones responsables, Generalitat y Ayuntamiento, llevan décadas mareando la perdiz, firmando convenios en papel mojado y haciéndose ridículas fotos en simulacros de derribos como los protagonizados por el president José Montilla y el alcalde Jordi Hereu, hace seis años, o por el president Artur Mas y el alcalde Xavier Trias, el año pasado.

Recientemente, el equipo de Ada Colau se ha incorporado a este culebrón porque desaprueba el acuerdo firmado por el gobierno local anterior, según el cual el Ayuntamiento asumía el coste de construcción de uno de los dos centros que sustituirán a la Modelo y cobraría un alquiler a la Generalitat por su uso. “No es competencia municipal construir una cárcel”, dicen. Pero tampoco lo es la línea 10 del metro y el gobierno local va a invertir en esa obra millonaria porque entiende que beneficia a los vecinos de la Zona Franca. Por tanto, ese argumento es válido también para los vecinos de la Modelo con quienes, además, el Ayuntamiento ha adquirido un compromiso largamente aplazado.

La alcaldesa de Barcelona tiene delante una gran oportunidad para demostrar que representa a la llamada nueva política. En sus manos está poner fin a una deuda pendiente de la ciudad. En un momento en que los gestos están tan valorados, puede pasar a la historia como la alcaldesa que cerró la Modelo y que acabó con un nefasto símbolo de la opresión.

Mientras tanto, la situación de la Modelo es precaria. Con tantos anuncios sobre su clausura, esa cárcel ha dejado de ser prioritaria y languidece. Las últimas obras de mantenimiento importantes se remontan a la época de la consellera Tura cuando ordenó arreglar las goteras de las celdas. La prisión está sumida en una provisionalidad eterna, y ahora chinches y ratas comparten el espacio con los reclusos, la mayoría de ellos preventivos. Es decir, personas que esperan juicio sin saber si serán inocentes o culpables. Me explican altos funcionarios conocedores de la instalación que la Modelo se podría cerrar mañana mismo porque la cifra de internos se ha reducido tanto que el resto de las cárceles catalanas podría asumir todos los reclusos de Barcelona. Ya no depende de la construcción de nuevos centros. Se trata de una decisión política. Y añadiría que es una obligación moral y, ahora, una exigencia sanitaria.

lavanguardia.com

Esta entrada fue publicada en Noticias. Guarda el enlace permanente.

Los comentarios están cerrados.