Cierre de la “Modelo” de Barcelona: una decisión política, un despropósito penitenciario

Cada cual tiene que ser conocedor de lo que tiene. Y todo extrabajador penitenciario de la prisión Modelo de Barcelona, ya sea de oficinas, de tratamiento, de servicios sanitarios o maestros, de prestaciones, de vigilancia o laboral, era conocedor y apreciaba lo que tenía. La Modelo era su lugar de trabajo, pero no era solo eso. Esos trabajadores tenían su Centro de trabajo y, en muchas ocasiones, más que un lugar era un reto personal y laboral. Trabajar en la Prisión de Preventivos de Barcelona, “la Modelo”, iba mucho más allá de currar en ella, era defenderla. Como si de un bastión se tratase.

Sabíamos lo que teníamos, lo apreciábamos, y a la vez, a ella, a la Modelo, la estimábamos. Una nefasta decisión política, más bien podría hablarse de “podrítica”, la cierra apresurada e incomprensiblemente. La prisión Modelo debía de cerrarse desde hace años, desde el 2001 existía voluntad política, desde el 2004 había voluntad de sustitución de la Modelo por un Centro de Preventivos en la Zona Franca de Barcelona. Pero uno tras otro, los distintos responsables políticos fueron aplazando esta decisión. Priorizaron, en su día y recién estrenada la asunción de las competencias penitenciarias de la Generalitat de Catalunya, la construcción del CP Quatre Camins. Se decantaron por inaugurar el CP Brians 1, y posteriormente Brians 2. Trasladaron la Prisión de Jóvenes del barrio de la Trinidad de Barcelona a la Roca del Vallés. Cerraron los Centros de Girona y Figueres, y en su lugar creció el CP Puig de las Bases. Finalmente, le tocó el turno al CP de Tarragona, substituida por el CP de Mas Enric.

Las distintas voluntades o los distintos acuerdos sobre el cierre de Modelo entre la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona siempre topaban con o bien no dejar enteramente satisfechas a una de las partes del convenio o bien a ninguna. Se aplazaba su cierre, año tras año; y se aplazaba, legislatura tras legislatura, la construcción de un Centro de Preventivos en Barcelona que la sustituyera. Eso sí, no se olvidaban los políticos de su uso electoralista, tanto unos como otros y tras pregonar sus reiteradas promesas y compromisos y, como es bien sabido, tampoco olvidaban sus reiterados incumplimientos.

No obstante, y durante todas esas décadas, fieles a la finalidad del Centro; fieles al servicio público que prestaba, fieles a la atención y a la custodia de los internos preventivos de la provincia de Barcelona; fieles al edificio y a sus muros; fieles a la falta de medios, a la falta de espacios apropiados, a la masificación, a su creciente obsolescencia, a su falta descarada de mantenimiento; fieles a resolver los múltiples movimientos interiores, de altas y bajas de internos, de entradas y salidas, cargas y descargas; fieles a la cita por resolver los continuos incidentes de seguridad interior: los diarios códigos cero, uno y dos, muchos códigos rojos, algún que otro de negro y tres, por habilidad los menos códigos 4 y por suerte los pocos códigos 5; fieles a todo esto, a más y a cuanto se necesitara, fieles al constante cuerpo a cuerpo y hombro por hombro, fieles incluso a los comercios del alrededor de Modelo, estaban siempre allí todos los trabajadores de Modelo.

La Prisión Modelo de Barcelona respondía a un diseño arquitectónico de panóptico. Esta estructura radial hacia que sus galerías y dependencias, convergieran en un Centro. Al igual que sucede con el cuerpo humano, con su despliegue nervioso, con sus extremidades a modo de galerías o con sus arterias, todas esas ramificaciones convergen en un único centro: en un cuerpo, en un sistema nervioso central, en un corazón. La Modelo tenía nervio, tenía pulsión, tenía movimiento, agilidad, instinto, reacción; la Modelo era un corazón en permanente palpitación.

Esta vitalidad continuada de la Modelo era inevitable. Ser un centro de preventivos en Barcelona ciudad, ser durante tantos años un centro desmesuradamente masificado, no permitía otra cosa: trabajo hasta la extenuación y la maquinaria siempre a todo marcha. Además, porqué con la llegada de la democracia, supo resolver en estos últimos 40 años y de puertas para dentro, a pesar de la distorsión mal intencionada de quien contaminaba a la opinión pública de puertas para fuera, los 40 años oscuros, muy oscuros, de su historia pasada.

La Modelo, como bastión, y todos sus trabajadores penitenciarios en sus diferentes tareas supieron defender y superar una transición política y sus mecanismos del pasado, supieron resistir las envestidas de la más absoluta masificación, supieron superar los brutales años 80 y 90, supieron moldearse a pesar de las intrínsecas carencias en medios y espacios de la casa a una creciente exigencia del sistema penitenciario para con el trabajador penitenciario. Supieron, todos estos trabajadores, defender la Modelo, defenderla a diario, defenderla durante 40 años, defenderla de mañana, tarde y noche.

La Modelo se cierra con una promesa incumplida. La Modelo se cierra sin prisión preventiva en Zona Franca. Los brazos de la Modelo son mutilados, sus nervios seccionados y sus arterias obturadas. El esfuerzo perseverante de los trabajadores por defender la Modelo, no queda recompensado con la apertura de un Centro en Zona Franca. Estos trabajadores quedan diseminados a capricho por todos los Centros de Catalunya, principalmente a 40 km de la capital.

El cierre de Modelo se lleva a cabo con las reiteradas mentiras de un Govern y su Conseller. Se cierra la Modelo cuando estaba, tras sus 113 años de historia y con la disminución de su población reclusa en una cantidad óptima para mejorar la calidad de vida de internos y trabajadores. Se cierra por obsoleta cuando es absolutamente ridícula la inversión inyectada en ella en los últimos diez años. Se cierra con el engaño del Conseller de Justicia de vocear que el sistema tiene camas libres, y con su cierre los distintos centros de la Provincia de Barcelona se sitúan al borde del colapso con índices del 95% de ocupación. Se cierra renunciando a los principios universales de que la prisión preventiva tiene entre sus funciones reducir el desarraigo familiar de los internos, promover la defensa jurídica de sus usuarios y la cercanía a los Juzgados. Se cierra con el pleno conocimiento de un Conseller de Justicia que se incumple la ley, la Ley Orgánica General Penitenciaria: desprotegiendo al preso preventivo al mezclarlo en convivencia con el penado y atentando contra el preso más vulnerable, el preso considerado penitenciariamente como joven, al generalizar su convivencia con el adulto.

Se cierra la Modelo de manera express. Se cierra con el más absoluto desprecio, maltrato y falta de reconocimiento para todos sus trabajadores. Con la más indignante exposición de estos trabajadores a los distintos medios de comunicación y a su voracidad interesada. Se cierra de manera repentina obligándoles también, a todos ellos y de golpe, a rehacer sus vidas laborales, y en muchos casos con afectaciones personales y familiares. Sin posibilidad de retorno a poder trabajar en Barcelona ciudad. Sin conciliación familiar. Con una indemnización económica tan bochornosa como disparatada es la distancia que separa esta cifra con el coste real del destierro. Se cierra la Modelo con un criterio de reasignación de efectivos – léase personas- caprichoso e improvisado, con más carencias e insensatez que atino, seriedad, rigurosidad y responsabilidad. Se cierra con la mayor carencia de transparencia, publicidad y falta de respeto a sus afectados.

Cerrar La Modelo es una decisión política –”podrítica, decía”-, de un Govern. Es una decisión de un Conseller, de un Secretario General, y de una Dirección General de Serveis Penitenciaris. Pero también es la resolución a un Convenio firmado con el Ayuntamiento de Barcelona, quien consigue una alcaldía a proclamas de combatir los desahucios y acaba desahuciando a preventivos y trabajadores penitenciarios de la ciudad de Barcelona. El cierre de la Modelo contó también con la inestimable resolución de la casi totalidad del Parlament de Catalunya. Un Parlament fragmentado para determinados debates pero con hipermiopía con las mentiras del Conseller de Justicia, un Parlament seducido por la agotadora campaña de desprestigio y estigmatización franquista de un edificio, obviando su función social, olvidando a las personas que lo ocupan y a las personas que lo han trabajado en democracia. Para el Parlament, estamos acostumbrados a ello, importan más los símbolos que las personas. Para el Parlament de Catalunya, La Modelo era un símbolo incomodo, desagradable, por eso apoyó con cheque en blanco a un Conseller, por eso ni se molestó en atender las distintas voces (ACAIP entre ellas) que le insistían de la desafortunada decisión del Govern.

Por último, el cierre de la Modelo cuenta con la colaboración de unos sindicatos quienes renunciaron a su compromiso inicial de “La Modelo no se cierra sin Zona Franca” iniciando unas infames negociaciones con la administración penitenciaria. Tras estas, ni asambleas, ni explicaciones, ni consultas sobre si la plantilla ratificaba un preacuerdo sobre el cierre de la prisión. Y , posteriormente (CSIF, CCOO, CATAC) aprueban la decisión de cierre en forma y fondo con la firma del Acuerdo de Cierre de La Modelo y afectaciones a su personal penitenciario y laboral. Esta descarada complicidad de unos sindicatos, que representado escasamente un 25% de la plantilla en Modelo, no se olvidará, no lo olvidará la totalidad de los trabajadores penitenciarios de Catalunya. El cierre de Modelo ha actuado como un Tsunami en todos los Centros, todos los trabajadores se han visto afectados de una u otra manera. La irresponsabilidad y ceguera de estos sindicatos, todos ellos (UGT, CSIF, CCOO y CATAC) y cada uno en su cuota de participación en el cierre de Modelo, hace más llevadera la carga de inmoralidad, ilegalidad y menoscabo del Govern hacia la dignidad y la labor de los extrabajadores de la Modelo y del resto de trabajadores del sistema penitenciario de Catalunya.

Con el cierre, solo dos entidades han aguantado el envite a ser fieles a La Modelo y a su posicionamiento inicial: la asociación de familiares y amigos de presos de Modelo y ACAIP. Curioso, pero cierto.

El cierre de la Modelo no solo es un agravio a los ahora extrabajadores de Modelo, es un ataque frontal a todo trabajador penitenciario (interinos y no interinos). Las mentiras de un Conseller, urdiendo la trama de exponer el cierre de La Modelo como una sustancial mejora del Mapa Penitenciario Catalán, se demuestra como una gran farsa. La verdad es simple, la Generalitat paga con la cesión de La Modelo, el Centro Abierto 1 y 2 de Barcelona y con la de los terrenos de la antigua prisión de jóvenes en el barrio de la Trinidad, la deuda no confesada al Ayuntamiento de Barcelona contraída en anteriores complicidades políticas. Eso es el cierre de la Modelo, el pago de una deuda no confesa.

En el mes de Enero se anunció su cierre, al poco la Modelo estrenaba nuevo director. Una persona impuesta por el Conseller de Justicia y con total desconocimiento del Centro, un director que relevaba desconsideradamente a un equipo directivo que sí batalló y defendió la Modelo durante décadas. Ese mismo director, que nunca fue considerado así por la plantilla, manifestaba: “La Modelo es una anomalía del sistema penitenciario”. Una auténtica patraña, puesto que lo que es y será una absoluta anomalía del sistema es que la ciudad de Barcelona no pueda albergar una prisión de preventivos.

Finalmente, no he leído palabras más acertadas para entender la Modelo, y lo que supuso trabajar en ella, que las de un excompañero. Un excompañero para mi anónimo pero muy próximo en sentimientos y que espero respete esta apropiación. Este excompañero escribía:

“Cualquiera menos la Modelo” me recomendaron los viejos funcionarios de mi pueblo en marzo de 1988, pero el destino me llevó con 19 años a ese Centro.

Tras 16 años junto a vosotros, abandoné la que siempre será mi casa; la escuela penitenciaria que nunca tuvimos, el Centro de Estudios al que nunca fuimos y las prácticas que nunca realizamos.

Pero por encima de miedos, penas o disgustos, que también los hubo, adquirimos compañerismo, implicación y compromiso; cualidades que nos acompañarán y nos han servido allá donde hayamos seguido con nuestro devenir penitenciario.

Pasarán los años y quizás volvamos a cambiar de puesto o de prisión, pero al igual que siempre seré de Bayubas, lo digo muy orgulloso; siempre, siempre, seré de la Modelo.

Hoy cierra nuestra escuela y los últimos que quedáis, cuando se cierre tras vosotros por última vez la primera cancela, sentiréis algo que es difícil de explicar y para la gran mayoría de las personas, aún más difícil de entender; pero hay un reducido grupo de funcionarios de prisiones que aunque no sepamos explicarlo, lo hemos vivido, lo entendemos, y sobre todo, lo sentimos:

Somos aquellos que fuimos, somos y seremos de la Modelo.

Que cuando se cierre definitivamente esa primera cancela, al igual que a nosotros se nos abrieron las puertas de nuestra tierra, nuestra familia y nuestros antiguos amigos, a vosotros se os abran aquellas que deseáis y sin duda merecéis.

Podrán acabar acabar con el edificio, pero nunca con el sentimiento.

Hasta siempre, compañeros!!!

Hasta siempre, amigos!!!

Hasta siempre, Modelo!!!”

Francesc F. Delegado CP Modelo

ACAIP.ES

 

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