Un centro multicultural para la Modelo

El memorial se centrará en los movimientos sociales y la represión

Barcelona 
Primera exposición el pasado mes de julio tras el cierre de la cárcel Modelo de Barcelona.
Primera exposición el pasado mes de julio tras el cierre de la cárcel Modelo de Barcelona. MASSIMILIANO MINOCRI

El Ayuntamiento de Barcelona no tendrá las llaves de la cárcel Modelo, cerrada en junio, hasta el año que viene. Pero ya trabaja en la definición del espacio. Los equipamientos que ocuparán el recinto se decidirán en un proceso participativo. Otra cuestión es la musealización. El gobierno, de la mano de entidades, proyecta un centro multicultural de memoria. Un espacio que tenga una parte que se ocupe de explicar el edificio y su historia; y otras abiertas a entidades vecinales y memorialistas, estudiosos y todo tipo de actividades de debate, artísticas o formativas. En ningún caso quiere un museo cerrado con una colección permanente, sino un espacio donde haya actividad constante, que pueda acoger desde una visita escolar o turística, hasta un ciclo de cine o un congreso.

 

El Ayuntamiento ya ha celebrado reuniones con la Plataforma Ciudadana Fem nostre l’espai de la Model, en las que han participado responsables del distrito y de las áreas de Urbanismo y el comisionado de Memoria. La propuesta es que el centro se llame La Model Espai Memorial-Centro de Interpretación de los Movimientos Sociales y la represión. Lo ideal sería mantener toda la estrella para que permanezca el 100% de la huella patrimonial. Pero el criterio para decidir si se derriban o mantienen galerías dependerá también de si es viable ubicar equipamientos en los brazos.

Para el espacio memorial la idea es mantener el panóptico, la cuarta galería (donde estuvieron la mayoría de los presos políticos y hay las pinturas de Helios Gómez), una parte del patio y los talleres. No está claro si será posible mantener los locutorios, en la entrada del recinto.

En cuanto al contenido, está pensado en cuatro patas. La primera, el espacio que se ocupará de explicar el edificio “con una política permanente de exposiciones temporales” y con explicaciones en los principales espacios, ha trasladado la administración a los responsables a las entidades. Un segundo espacio estará dedicado a la investigación, el estudio y el debate sobre la memoria. Y los dos restantes serán para las entidades del barrio y las memorialistas. En los dos casos, gestionados por las asociaciones.

El destino de otras grandes cárceles cerradas ha sido muy variado. Hay cárceles míticas, como Alcatraz, en San Francisco (California, Estados Unidos), que recibe miles de turistas; o el penal de la isla de Robben, donde estuvo preso Nelson Mandela frente a Ciudad del Cabo (Suráfrica), convertido en un icono de la lucha contra el Apartheid. En otros casos, el destino ha sido bien distinto. Punta Carretas, (Montevideo, Uruguay) fue una cárcel que se ha convertido en un centro comercial. En la misma ciudad, el penal de Miguelete, es un centro de arte. Barcelona mantendrá la Modelo pero ha borrado el rastro de otras cárceles que tuvo, como la de Les Corts, de mujeres.

El director del Observatorio Europeo de Memorias, Jordi Guixé, considera que en la gran cárcel de Barcelona “debería tener un gran peso la memoria patrimonial y cultural, y deberían pasar cosas que rehúyan del relato permanente, hablar de lo que nos ha pasado, de cómo son las cárceles hoy…”. “Debería ser un espacio transnacional dentro de un relato internacional, no se puede cerrar en el relato local”, defiende y apuesta por tomar nota de otras musealizaciones. Guixé señala que sobre la Modelo “hay consenso en que hubo presos de todos lados, de todo tipo e incluso mujeres”. Los que siguen son ejemplos que Guixé cita como referentes de prácticas a considerar, sean más o menos acertadas.

Ventotene (Italia). En esta isla estuvo encerrado durante la Segunda Guerra Mundial Alberto Spinelli, el autor del Manifiesto para una Europa Libre y Unida. Guixé cree que el espacio traspasa la memoria italiana por lo que podría mejorar “repensando el mensaje a partir de los valores europeos surgidos de la lucha contra la barbarie totalitaria y vinculándolo con la Europa de hoy”.

Terror House, Budapest (Hungría). Es, según Guixé, “un ejemplo de cómo se puede dictar la memoria de arriba hacia abajo”. El experto la sitúa como ejemplo de “cómo los nacionalismos utilizan espacios para crear una visión de orgullo patriótico [explicando las dos ocupaciones de Hungría] ignorando la responsabilidad de los políticos de sus estados”.

Aljube, Lisboa (Portugal). Es un museo reciente que ha conseguido que esta cárcel y centro de detención se convierta en un archivo de presos políticos de todo el estado, un museo y lugar de memoria con una amplia programación.

Montluc, Lyon (Francia). Guixé la cita como ejemplo de memorial nacional francés que habla de la Segunda Guerra Mundial, de deportados, de niños y mujeres entre los presos, resistentes, nazis… En su opinión elude otras memorias “incómodas para el relato nacional, como la guillotina”.

El-DE-Haus (Colonia). Es un edificio que fue la sede de la Gestapo en la ciudad y se ha convertido en el Centro de Documentación sobre el Nacionalsocialismo. Guixé subraya que en Alemania se ha desarrollado una de las políticas de memoria más desarrolladas del mundo.

Escuela Mecánica de la Armada. (Buenos Aires). Fue uno de los mayores centros clandestinos de detención, tortura y exterminio de la dictadura argentina. Desde 2004 se visita como espacio para la memoria y la defensa de los derechos humanos. Hay un centro cultural, una escuela de arte, teatro, archivo…

O Vello Cárcere (Lugo). Abierta en marzo por el nuevo gobierno municipal, “es bisagra entre la memoria y la actividad cultural, y evita crear narrativas cerradas sobre el pasado”. La reforma ha respetado las celdas e inscripciones que hicieron 6.000 presos en las paredes de esta cárcel franquista.

Fuerte San Cristóbal, monte Ezkaba (Pamplona). Aquí hubo la mayor evasión de España: en 1938 huyeron casi 800 presos republicanos y 221 murieron a tiros. Es del Ejército y solo se visita con cita previa pese a estar catalogado como espacio de memoria.

elpais.com

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